Colección de tazas

En una semana que ando un poco de pompis (escuela, Sora con bronquitis (aunque anda mejor), preparando el 4º cumpleaños de la princesa de la casa…) una entrada de esas que algunos podrían llamar “de relleno” pero que puede explicar un poco de mi.

Aunque no soy cafetera empedernida si me gusta disfrutar de un buen café, especialmente después del almuerzo. Ya expliqué en su día que en Japón el café se suele servir es tipo americano, aguado, y no me gusta demasiado, pero desde hace más de dos años que compramos una cafetera Dolce Gusto, además de hacerme con un par de cafeteras italianas, hacen que pueda gozar del gusto de un buen cafetito algunas de mis tardes.

Pero tengo otra manía y es que me gusta tomarme los cafés en taza de café, una costumbre que mi madre, que de siempre ha gustado de ponerse el café en vaso de cristal, califica de pija. Puede que si pero mira tú por donde esta tonta costumbre pija ha dado lugar a una hermosa colección de tazas que he ido reuniendo aquí en Japón y que muchas de ellas han sido alabadas en mis fotos de Instagram. Así que en esta entrada de relleno os voy a recopilar algunas de estas tacitas que tanto alegran mis sobremesas :)

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Estas dos tazas fueron una de mis primeras adquisiciones en la tienda de segunda mano, donde suelen tener muchas y a precios variados, dependiendo de la calidad y la marca. Cuando vamos a dicha tienda y yo “desaparezco” Hideo ya sabe donde encontrarme.

 

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Una taza que me compré en Utsunomiya. No es de porcelana fina pero es de una cerámica muy bonita. Aquí la acompañé de un chocolate calentito :)

 

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Mi suegra, sabiendo de mi afición a las tazas, me dio algunas de las que tiene (tiene muchísimas !!). Estas son para beber té, que una es cafetera pero un buen té también entra bien.

 

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Otras tacitas heredadas de la suegra, cada cual más bonita. La última, italiana, me gusta mucho por su diseño.

Tardes relajadas y más a partir de la semana que viene que Yuna nos empieza la “jornada completa”.

Qué paséis un buen fin de semana !!!

 

Empezaron las clases

Este martes fue la inauguración del curso escolar en el youchien (preescolar) de Yuna. Han sido un par de semanas de preparativos, en tener todo el material escolar a punto y el uniforme (que es muy bonito) listo, y una semana con algo de nervios, especialmente por parte de Yuna que nos preguntaba minuto si, minuto no cuanto quedaba para que llegara el día 8.

Los papás también nos debíamos preparar pues, para este tipo de actos, se suele ir bien vestido. Hideo no tenía problema alguno, pues los señores suelen vestir traje, pero yo no quería vestir como hacen muchas señoras de por aquí, que para días importantes suelen ponerse unos trajes de “oficinista-alcachofa” en tonos pastel que no me van nada. Así que opté por un bonito vestido que tengo para ocasiones especiales, combinándolo con unas medias rojas molonas. Si, look mamá-rockera.

Y llegó la mañana del día 8. Mi suegra vino a casa para quedarse con Sora. Pensábamos llevarlo con nosotros pero llevaba un par de días con un terrible resfriado (en esta casa, últimamente, no pasa un mes sin que uno de los niños se nos llene de mocos) así que mejor que no saliera. Nos pusimos guapos y para el colegio marchamos. Yuna iba toda contenta por el camino y nosotros contentos de verla tan feliz.

Hiyoko gumi

Ya en el colegio pudimos ver en que clase estará Yuna este año. Le ha tocado la clase de los “pollitos” (ひよこ- hiyoko) y luego de encontrar la casilla donde deberá dejar los zapatos cada día antes de entrar y explicarle como debe quitárselos y cambiarse por las zapatillas que utilizan para andar por el interior de la escuela, fuimos a la que será su clase y conocimos a la que será su profesora. Buscamos la casilla de Yuna donde deberá dejar cada día la mochila y el gorro y donde tendrá su material. Ella nos decía todo el rato que “ya sabe” y es que no tiene problema en reconocer su nombre, ya sea escrito en hiragana (que prácticamente ya sabe) o con abecedario (que lo reconoce perfectamente). Ya habían muchos niños correteando o sentados en las sillas dispuestas en círculo en el centro del aula, con todos los papás y mamás alrededor, y pude ver que, aunque mi look era el más “cañero” muchas mamás optaron por vestimentas bastante sencillas, dejando de lado el look “alcachofil”. Después de cantar un poco, la profesora les mandó hacer un trenecito para irnos todos a la sala común donde se iba a llevar a cabo la inauguración del curso.

La sala común estaba decorada con un gran ramo de flores y una gran bandera japonesa. Entre risas le comenté a Hideo por ello y, entre dientes, me dijo que “era una costumbre nacionalista bastante común…”. Si, Hideo no es muy nacionalista ;) . Sentaron a todos los niños, ordenados por cursos, en una sillitas frente la tribuna. Presentación de las profesoras y un corto discurso del director para pasar a cantar el himno de la escuela (por aquí cada escuela tiene himno propio). Aquí Hideo y yo nos partíamos de risa porque Yuna canturreaba y se movía como si conociera la canción de toda la vida. Vamos, como aquel que canta “El patio de mi casa” !!.

Al terminar llevaron a los niños a clase de nuevo y allí les pasaron lista, primero los niños y luego las niñas. Los niños debían responder al oír su nombre y la verdad es que todos, salvo algún despistadillo gracioso, lo hicieron muy bien. Como regalo de bienvenida a la escuela les dieron un pastelito típico de Tokyo que tiene forma de pollito, Tokyo hiyoko (東京ひよ子).

Tokyo hiyoko

Volvimos a casa con un montón de información, el horario del autobús y el calendario de lo que será este mes de Abril. Durante un par de semanas sólo asiste hasta las 12 del mediodía, para pasar luego, a partir del día 21 a horario completo. En un principio iba a hacerle yo misma el bentou (fiambrera, comida) todas las mañanas, ya que teníamos la errónea información de que el menú del colegio era terriblemente caro, pero resultó que no era así, así que, salvo algunos días, Yuna comerá el menú del colegio. Una manera de que no hayan diferencias con los demás niños (todos comen lo mismo) y, seamos sinceros, me ahorra algo de trabajo a mi. La lástima es el bonito libro que me había comprado para darme ideas al hacerle la comida cada día a Yuna, pero ya le sacaré uso, ya !! También vimos que Yuna no tendrá una semana de vacaciones durante la Golden Week, sólo los días festivos nacionales pero al ya tener el viaje programado (billetes de avión y hotel) tendremos que informar a la escuela que Yuna no asistirá durante unos días.

Y ya llevamos dos días de colegio, esperando el autobús de buena mañana y volviendo muy contenta, aunque “sin jugar a plastilina” (que le encanta).

Ya tendrá tiempo de jugar a muchas cosas…

 

 

Hanami 2014

Vamos a acabar la semana con algo original y vamos a poner fotos que pocos habrán puesto. Modo irónico de decir que vamos a hablar del hanami (花見 – ver las flores) de este año.

Teníamos que ir este próximo sábado (mañana) con unos amigos a un parque cerca del centro de Yokohama pero tuvimos que suspenderlo el lunes, además que creo que con la lluvia de ayer y el viento de hoy poco hanami habrá… Así que ya ese día cogí yo a los niños al mediodía y fuimos a un parque cerca de casa, donde hay un cerezo muy grande y comimos bajo el árbol.

Y creía que ese sería todo el hanami de este año pero Hideo nos sorprendió a la noche cuando, al regresar del trabajo, nos dijo que tenía el martes libre y que nos íbamos a ver sakuras. Decidimos ir a una gran zona forestal que hay cerca donde también está el zoo que visitamos hacía tres años (y que revisitamos hace dos semanas), además de un jardín botánico (donde nos hicimos fotos preciosas) y un parque donde está uno de los toboganes más largos de Japón.

El super tobogan

Hay dos toboganes, uno muy grande donde sólo se puede subir a partir de los 6 años (y acompañados) y otro que es a partir de los 3.

Y es que como dije hace un año cada hanami puede ser distinto, que no por tener el mismo objetivo (ver sakuras) debemos estar atados a la monotonía, y este año, con dos niños buscamos un lugar que más que por los sakuras (en este parque son sakuras de montaña, no tan bonitos visualmente como los de las ciudades) Yuna pudiera pasarlo bien. Y nos aposentamos bajo un pequeño cerezo y Hideo y yo nos turnábamos para echar un vistazo a la niña, que si no subió y bajó del tobogán 30 veces no lo hizo ninguna, además de escalar la montaña en una serie de juegos con cuerdas y postes. Se lo pasó en grande.

yuna tobogan

Nosotros disfrutamos de la tranquilidad de la zona que, aunque con gente (especialmente familias con niños), no estaba abarrotada, de pasar el primer hanami los cuatro y de ver como los halcones que abundan en la zona cazaban onigiris (bolas de arroz) a señoras despistadas.

Al bajar hay un autobús que te lleva hasta el parking pero decidimos hacerlo andando y acertamos porque nos encontramos estampas de cerezos muy bonitas.

Hanami2014

 

Ahora a esperar un año más, en que nuestro pequeño Sora ya nos hará correr tras él. De mientras nos queda la semana que viene pues con el final del hanami llega el comienzo del curso escolar.

Si, Yuna nos empieza el colegio !!!! (por fin… piensa la madre)

 

Cambiando millas

El año pasado, antes de marcharnos Yuna y yo a España a la espera de Sora, Hideo me dio aviso de la cantidad indecente de millas de JAL (Japan Airlines) y de ANA (All Nippon Airways) que teníamos acumuladas, algunas de las cuales (aunque no muchas) nos caducaban a finales del mes pasado. Con ANA teníamos bastantes, al haber viajado alguna vez con la compañía para ir a España y al ser la compañía que utiliza la empresa de Hideo para sus viajes a Europa (ANA o Lufthansa, que pertenecen al mismo grupo), pero con JAL teníamos no muchas, sino muchísimas, por ser nuestra principal compañía al hacer viajes, al tener ambos (Hideo y yo) la Visa Oro de JAL, con la que las compras al utilizar la tarjeta no sólo se convierten en millas sino que valen doble, y al haber pasado hace poco a la categoría Crystal, una pijada muy útil pues acumulas más millas (Dios mio !!) y encima tienes ciertos privilegios VIP en los aeropuertos (aunque eso sólo lo ha podido gozar Hideo de momento).

Así que tocaba cambiarlas de inmediato !!! Y manos a la obra nos pusimos hace dos semanas. Pero el punto interesante del asunto viene en las cosas que puedes conseguir con dichas millas, pues muchos se piensan que sólo valen para descuentos de vuelos pero no es así. En las webs de las compañías aéreas encuentras un sinfín de productos interesantes además de vuelos, desde cosméticos, pasando por ropa de marca, lotes de comida gourmet, bebidas (vinos y whisky, principalmente) y un largo etc. Y como en casa somos especialmente gourmets, allá fuimos.

Con ANA conseguimos:

  • Un lote de cinco raciones de unagi (anguila), que degustamos hace unos días y estaban de muerte, nada que ver con lo que nos venden en algunos supermercados (especialmente las que proceden de China que, lo siento, no valen nada).

Unagi

  • También un par de lotes de tartas de queso. Una gozada para el paladar.

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  • Para mi me pedí unas cremas de L’Occitane en Provence.
  • Un lote de 15 sobres de donburi (estofados que se comen sobre un bol de arroz) de ternera (gyudon), caballa, vieiras, almejas, pollo.
  • Un par de cangrejos de Hokkaido que no eran sólo grandes, eran enormes, además de riquísimos (sino preguntadle a Yuna, que se nos puso las botas)
  • Una mochila ergonómica Ergobaby, que recomiendo mucho mucho a futuras mamás (son caras pero valen la pena)

Mi Ergobaby

 

¿Y con JAL? Pues también pedimos comidita:

  • Un lote de pescado de primera calidad (bacalao, salmón, caballa y besugo)
  • Un par de melones de Hokkaido.

Pero lo mejor era que con el número de millas podíamos planificar unas vacaciones, así que (por fín !!) esta próxima Golden Week nos vamos a Hiroshima y Miyajima. Sin pagar un duro (o yen) hemos tenido para todos los billetes de avión en bussiness y la estancia de cuatro días en un hotel de JAL en pleno centro de la ciudad.

Este viaje se nos ha resistido, por diversos motivos, dos años pero a la tercera va la vencida !!

Una boda y tres funerales

Título que recuerda a esa película, que a mi, personalmente, me gusta muchísimo, “Cuatro bodas y un funeral“, aunque a diferencia del filme mi experiencia en funerales en este país supera a la de las bodas, tristemente (aunque las bodas me estresan enormemente). En su momento no fue grato por mi parte el relatar lo que he vivido en los sepelios de mi suegro, del abuelo y la abuela de mi marido. Momentos amargos y, a su vez, muy impactantes.

He leído por la red alguna cosa sobre los funerales de Japón y aunque si es cierto que suelen ser bajo el rito budista, en algunas cosas difiero pues suelen describir un solo tipo de rito, cono si ese fuera el único, cuando de sectas budistas hay muchas y cada una tiene sus ritos, parecidos en su gran mayoría, pero diferentes al fin y al cabo. En mi caso el sepelio de mi suegro no se pareció en nada a los funerales del abuelo y la abuela, todo y ser budistas.

El funeral del padre de Hideo fue muy sencillo, poca gente, sólo familia muy cercana, también influenciado por coincidir con el shogatsu (Año Nuevo) y que mi suegra no quisiera molestar a nadie durante las fiestas. No se fue a ningún templo, no se pagó a ningún monje a rezar sutras, puesto que en la secta budista de mis suegros cada individuo reza sus propios sutras. Presentamos nuestros respetos al cuerpo inerte de mi suegro nosotros cuatro (mi suegra, Hideo, Yuna y yo) y luego de poner flores y fotografías dentro del féretro nos dirigimos, junto a los demás familiares, al lugar donde se iba a incinerar, un recinto enorme en Funabashi, localidad vecina. Último rezo antes que los operarios introdujeran el féretro dentro del horno crematorio, para luego ir a una habitación con mesas y sillas, a esperar, mientras los funcionarios nos trajeron algo para comer (onigiris, senbei y bebidas). Fue a las dos horas cuando nos avisaron que ya estaba todo listo y que podíamos recibir los restos de mi suegro.

Aquí es donde el relato puede empezar a herir la sensibilidad de algún lector (aviso).

Nos llevaron a una habitación y Hideo y mi suegra se fueron con los funcionarios, para volver a los 10 minutos, acompañados de la pila funeraria, con los restos calcinados (tal cual) de mi suegro. Noté como me quedaba helada y mi presión sanguínea bajaba en picado, creyendo que iba a caer de un momento a otro. Hideo vino a mi, al verme blanca como la leche. “Estás bien?”. “Hideo, yo no tenía idea de esto…”. Y es que a diferencia de las incineraciones en Europa, donde nos entregan las cenizas ya trituradas y dentro de una pequeña urna, aquí se entregan los restos calcinados tal y como salen del horno, para luego, en un ritual los familiares los introducen en la urna funeraria con ayuda de unos hashi (palillos) muy largos. Hideo me preguntó si me veía con cuerpo de hacerlo y, aunque muy bien no estaba, saqué fuerzas de donde no había. El portar con los hashi el trocito de hueso se suele hacer en pareja, cada uno sosteniendo un hashi y cuidando que el hueso no se caiga (mal rollo) hasta la urna. Hideo debía hacerlo junto a su madre pero viendo como estaba yo decidieron que lo haría conmigo. Y así se hizo. Desde los huesos de los pies hasta llegar a los huesos superiores y el cráneo. Uno de los huesos que se coloca en la parte superior es el “nodobotoke”, el axis, que tiene forma de Buda sentado. Después de introducir el cráneo, se cerró la urna.

Kotsuage

Al salir Hideo me cogía del brazo. “Qué fuerte… no me lo esperaba así…”, le decía, y le pregunté si no estaba impresionado de haber visto los restos de su padre tal cual.

“Es lo que somos”, me dijo.

Y tiene razón.

Mi suegra mantuvo la urna funeraria en casa, junto al butsudan (altar budista) durante 49 días (7 semanas), que es el tiempo en que Buda tardó en alcanzar el Nirvana. Pasado ese periodo la urna ya podía ser depositada en el “haka” (tumba) que mis suegros tienen en Gunma, pero al ser aún invierno se decidió posponerlo hasta el 12 de marzo, que, mira tú, dio la casualidad de ser un día después de ese terrible terremoto que nos tocó vivir a algunos. Una ceremonia sencillísima que constó en depositar la urna dentro de la tumba y un almuerzo.

Y la mala suerte siguió un poco más con nosotros pues, a los pocos días, dijimos adiós al abuelo y aquí si que la cosa fue más pomposa. Todo se celebró en el templo que hay junto a la casa de los abuelos, asistiendo muchísima gente. “Tsuya” (ceremonia de vigilia) en el templo, con la anterior entrega de los “noshibukuro”, unos sobres donde se entrega dinero a la familia del difunto, rezos de sutras por parte del monje (que cobra dependiendo de la cantidad y la calidad de los sutras que rece, y no poco… si, también los hay así por aquí…), comida en el mismo recinto (muy buena, debo añadir). Al día siguiente, de nuevo pero ya presentando el féretro del abuelo, después de esa bonita tradición de vestir al difunto (que se puede ver en la película おくりびと) , más rezos y depositar, cada uno de nosotros, flores dentro de la caja, para luego cerrarla y dirigirnos, en autocar, al crematorio (casualmente, el mismo, en Funabashi). Mismo ritual que con mi suegro, pero aquí, al ya conocerme la historia, la impresión no fue tan grande. Y vuelta al templo con las cenizas del abuelo, a rezar de nuevo, aunque aquí nos separaron a mujeres y hombres porque, según me explicó Hideo, para esta secta budista “los hombres entran directamente en el, digamos, Paraíso, al ser puros; las mujeres no” (si, feo de narices…). Rezos por parte del monje y cada uno de nosotros, que nos íbamos levantando y quemando barras de incienso delante del altar. Aquí mi suegra me prestó un “mala”, el rosario budista. Puntualizar que hay de muchos tipos, unos que son parecidos a una pulsera y otros, como los que utilizan Hideo y su madre, que se entrelazan en las manos. Como anécdota divertida decir que Yuna, que contaba con casi un año, se puso a aplaudir entusiasmada con los rezos del monje, como si estuviera viendo un concierto :)

JapaneseFuneralEnvelope

A diferencia de mi suegro, la secta budista de los abuelos permite depositar la urna funeraria el mismo día en la tumba, sin esperar 49 días. Tras hacerlo y quemar barritas de incienso se depositaron siete tablillas en la tumba. Cada semana la familia debía ir a rezar (menos mal que quedaba al lado de casa) y quitar una, completando, así, los 49 días. En la casa la compañía funeraria preparó el pequeño altar, con la foto del abuelo, donde cada día se debía rezar y colocar comida para el difunto.

Con la abuela, que murió en Enero del año pasado, fue exactamente igual, aunque aquí me libré un poco ya que Yuna, con sus casi tres años, era más difícil de tenerla quieta y callada, por lo que sólo fui con la niña a la ceremonia del “tsuya”.

Pero aquí no acaba la cosa. El luto es de un año, donde no se puede “celebrar” nada (nos quedamos sin shogatsu un par de años) y al acabar este se suele hacer, de nuevo, ceremonia en el templo, más comida, y a los tres años (contando como uno el mismo año de la muerte) otra vez.

Así que con tooooooodo lo vivido esperamos no tener que repetirlo por mucho tiempo. Lo que si tenemos clarísimo nosotros dos es que, sabiendo que la muerte nos llega a todos un día u otro, no queremos que el otro tenga que pasar todo este proceso (que, seamos sinceros, es un rollo patatero) por lo que optamos por lo más sencillo que pueda hacerse.

Reformas

Hace justo un año que, en una de las reuniones de la comunidad, informaron que se iban a realizar una serie de reformas en el edificio, cosa bastante habitual cuando las casas de estas tierras cumplen unos 10 años (nuestro edificio tiene, ahora mismo, 12), y que para evaluar que tipo de reformas hacían falta vendrían unos señores para hacer una serie de comprobaciones. Y esos señores visitaron nuestra terraza y jardín un sábado por la mañana y fue curioso ver como, con una vara metálica fina, daban golpecitos a las paredes para ver si estas se habían desprendido (por todo el movimiento que hay, especialmente durante el 2011).

Pensábamos que la reforma empezaría (y acabaría) estando nosotros en España pero finalmente empezó hace unas semanas, colocando los andamios en la parte de delante, y la semana pasada nos tocó a nosotros.

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Serán casi tres meses de no poder disfrutar del jardín (una pena con el tiempo agradable que hace en primavera), de ver pasar, de tanto en tanto, trabajadores por la terraza, de no poder tender la ropa fuera en ciertos días (nos avisan cada día en unos paneles en el hall de entrada, con redonditas o cruces en la lista de pisos), de ruido y cierta incomodidad, pero pensando en lo chulo que nos lo dejarán luego… vale la pena.

Por 70 White Day más !!

El viernes, 14 de Marzo, fue en Japón el White Day, el día en que los hombres que recibieron chocolate para San Valentín tienen que responder con un regalo, que en un principio tenía forma de chocolate blanco (ahí lo de “White”) pero que algunas chicas se han encargado de transformarlo en otros tipos de regalos caros. Si, totalmente comercial y materialista pero como muchas celebraciones de hoy en día, y no sólo de Japón.

Nosotros nunca habíamos celebrado el White Day. Si que es verdad que yo he regalado chocolate o un dulce con chocolate a Hideo para San Valentín, aunque yo, como catalana extravagante, soy de las que consideró el día de los enamorados a Sant Jordi, el 23 de abril, día en que las mujeres de Cataluña reciben una rosa de los hombres que las quieren (maridos, novios, hermanos, padres, amigos,…), y sólo las mujeres reciben porque lo del libro es una tradición que viene por otro lado (cansada de que se entienda lo que no es). Pero este año mi marido me sorprendió trayendo unos dulces al llegar del trabajo: un rollcake de queso blanco muy rico y una tarta de queso avainillado que fue superior. Y como hacemos con los chocolates de San Valentín, nos lo comimos entre los tres (Sora aún debe esperar).

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Pero para mi el White Day siempre quedará nublado por otra celebración mucho más importante y es que coincide con el cumpleaños de una gran mujer, y no es una gran mujer porque, en colaboración con mi padre, me diera la vida; es una gran mujer en MAYÚSCULAS. Además que este año nos estrenó número, con unos 70 años muy bien llevados, y es que la iaia Fanny (o Francisca, como la llama su yerno) es mucha iaia.

Por muchos White Day más !!

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