¿Qué entendemos por “pan”?

Una de esas entradas que hacia muchísimo tiempo quería escribir pero iba quedando en el cajón semana tras semana, mes tras mes… Hasta hoy ! Vayamos al tema. ¿Qué entendemos por “pan”!

Seguramente cuando se os nombra la palabra pan os viene en mente este alimento tan típico y casi siempre presente en el momento de una comida o cena en nuestras mesas, o una imagen parecida a esto:

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Este es uno de mis panes, de aspecto similar a los tradicionales panes de pueblo. Si no es uno de estos, bien puede ser una baguette o pan de barra, un panecillo,… Pero coincidiremos en ese alimento básico hecho a base de harina, agua, levadura (o no) y sal.

Pero ¿y cuándo vemos esto?

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Seguramente me estaréis negando con la cabeza. Y es que para nosotros esto no es pan, sino unos croissants (o cruasanes), un dulce, un bollo, pero no es pan. ¿Y si os digo que aquí, en Japón, si está considerado como pan? Pues sí, pan es todo aquello que se vende en una panadería (normalmente muy selectas y con cosas muy ricas), ya sea nuestro conocido pan (poco abundante y no igual, muchas veces), pan de molde (lo que más se consume aquí) o cualquier bollo con crema, anko (confitura de judía azuki), chocolate, curry, cuartos de pizza,… De ahí a que se nombre al bollo con forma de melón “melonpan” (メロンパン) o al bollo frito relleno de curry “currypan” (カレーパン). O el ir a un restaurante bufet libre y ver a personas en mesas vecinas acompañar espaguetis con croissants. Y esto me ha provocado alguna confusión con la abuela de Yuna…

Yuna, hasta hace no mucho, era una niña de poco comer. Nunca he tenido queja de que no le gustarán algunos alimentos (aunque ahora le ha dado por rechazar el pescado) pero si que me ha costado el que coma pues para ella era una prioridad el jugar que no el mover el bigote. Y mamá es fuerte y decidida pero la abuela es débil, más cuando se trata de la nieta ;) . Y recuerdo el día que, después de una lucha en la que desistí y Yuna no probó bocado, mi suegra, preocupada porque la niña no comía, me dijo si le daba un poco de pan. Yo, pensando en nuestro “pan de cada día”, le dije que bueno, y la mujer me salió de la cocina con un bollo con cara de Doraemon relleno de suculenta crema pastelera.

- ¿Qué es eso?

- Pan, creampan.

- No, abuela, eso no es pan. Eso es un dulce, un bollo, un premio suculento para una niña que no come. Así que se vuelve a la cocina.

La confundí pero le expliqué luego lo que es pan para mi y pareció entenderlo.

Pareció 😁

Ara és l’hora

Ahora es el momento.

El momento de un 11 de Septiembre decisivo.

Hoy es la Diada de Cataluña, el día nacional de la tierra que me vio nacer y crecer, de la tierra cuya cultura llevó muy arraigada.

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Y aunque podría ser un 11 de Septiembre cualquiera, este será muy especial para muchos, como ya lo fuera el año pasado cuando se batieron récords de participación formando la gran Vía Catalana. Hoy muchos catalanes se volverán a reunir, esta vez, para formar una gran V, una V de Victoria.

Todo esto a dos meses de la consulta que pedirá a los catalanes si desean la independencia. Ya me he manifestado más de una vez sobre este tema; la independencia o el continuar siendo una parte del estado español me importa poco, pero si me hacen daño los insultos, palabras como “victimismo” cuando defendemos nuestra cultura, cerrar puertas y más puertas, la falta de aire, las amenazas,… Nunca me gustó el sr. Mas (cuyo partido está siempre al lado del sol que MAS calienta) pero si estoy al lado del pueblo. E independientemente de si se dice SI o NO, defiendo el derecho que tienen los catalanes a decidir.

Ara és l’hora. Desde la lejanía yo también estaré en esa gran V.

Bona Diada a tothom !! Feliz Diada a todos !!

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Pequeños milagros pueden ser también grandes milagros

Hace unos meses pude leer la curiosa noticia de una agencia de viajes en Japón que ofrecía viajes a muñecos. El muñeco viajaba al país que se elegía y allí se le hacía la foto para el recuerdo. Decid que los comentarios no se hicieron esperar, comentarios que iban a comparados como no, con un “japoneses y sus locuras”. Pero a veces estas “locuras” pueden tener una muy bonita finalidad, como la historia que voy a contar hoy.

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Hace más de una semana pudimos ver en la Nippon TV (NTV) su programa especial de 24 horas que se emite anualmente, donde se recolecta dinero para distintos actos de caridad y donde se explican historias, algunas muy tristes, otras esperanzadoras, donde la moraleja final es el espíritu de superación. Este año el lema era “pequeños milagros son grandes milagros”. Y uno de esos milagros fue la historia de Miruka-chan.

Miruka-chan, una niña de 6 años, nació con una grave enfermedad que la obligada a estar atada las 24 horas a un pulmón artificial. Dentro de los sueños que puede tener todo niño el de Miruka es viajar por diferentes países del mundo. Se conoce mil detalles de mil lugares y las banderas de muchos países que nosotros ni siquiera sabemos de su existencia. Pero la enfermedad de Miruka-chan le impide, hoy por hoy, realizar ningún viaje. Pero NTV hizo en su programa especial un pequeño milagro, y lo hizo a través de una pequeña muñeca con forma de Miruka. Fueron al aeropuerto y preguntaron a personas y familias que estaban a punto de embarcar su destinación y si les importaba llevarse a la muñeca con ellos. La mayoría aceptaban de buena gana.

Y así fue como la muñeca Miruka pudo viajar a 23 países y quedar retratada en 771 fotografías, en Hawai, Italia, Togo, España, Brasil, Tailandia,… 771 instantáneas que hicieron sonreír a Miruka-chan (la real) como nunca, haciendo de un pequeño milagro algo muy grande.

Buenos vecinos

Este verano hizo ya tres años que andamos por Yokohama y, debemos decir, que estamos contentísimos. Un barrio tranquilo, limpio, con verde y un vecindario ideal. Tan contentos estamos que, en caso de que, por trabajo, nos tocará movernos de nuevo (nunca se sabe), no quisiéramos movernos de esta ciudad.

Y de vecinos ideales quiero hablar. En mis más de cinco años residiendo en Japón debo decir que he tenido mucha suerte con mis vecinos.

En Ebina, en nuestro pequeño apartamento, no es que fueran los más simpáticos, pero si educados, tanto el matrimonio mayor que vivía frente nuestro como la joven pareja de abajo. No pasamos de los “buenos días/tardes” acompañados de una sonrisa, pero todo y ser unas casas viejas con paredes muy finas no se oían “ruidos de más”.

En Utsunomiya estuvimos más tiempo y allí si que pude hacer un par de buenas amistades vecinales, amistades que, pese a la distancia y que no nos hemos podido volver a encontrar, seguimos en contacto, intercambiando fotos de nuestros niños, porque con Aiko y Mariko coincidíamos al tener tres niñas de la misma edad (y que no se llevan más de un mes) y hemos coincidido al tener las tres un niño luego y que los tres no se lleven más de 6 meses. Quien lo diría !! Guardo magníficos recuerdos de ellas, muchas risas y sonrisas y lágrimas que derramamos las tres cuando nos tuvimos que despedir. Este verano queríamos ir un par de días a Utsunomiya pero entre pitos y flautas no pudimos. No lo vamos a posponer por mucho más tiempo, no, no.

¿Y en Yokohama? Pues debo decir que aquí me ha costado más. Pensaba, siendo yo chica de ciudad (recordad que una es medio ferreirana pero que hasta los 29 viví en la gran Barcelona), en eso que en las grandes urbes la gente va “más a lo suyo” y que no hay tanta curiosidad por entablar conversación vecinal. Equivocada estaba, y es que desde que Yuna empezó la escuela y pude conocer a algunas madres (especialmente una que me está ayudando un montón y le voy a hacer un monumento), el barrio se me ha abierto mucho, muchísimo. Esta madre chula me ha presentado a algunas de mis vecinas, también mamás, y alguna me confesó que quisieron presentarse muchas veces pero que al oírme hablar con Yuna y que no les sonaba para nada la lengua (el catalán) les daba cierto miedo. Así que para alejar ese miedo tonto ya hemos hecho algún que otro café acompañado de dulces caseros, y en las conversaciones, medio japonés, medio inglés, nos hemos conocido mucho mejor.

Lo chachi vino hace tres meses cuando se trasladó una nueva familia al piso de al lado. Llamaron una tarde, en la que atendió Hideo y le entregaron unos dulces para presentarse. Cuando Hideo me lo dijo yo también quise presentarme, así que salimos y aún andaban por nuestro rellano. Y en la conversación mi nueva vecina se puso contentísima al saber que yo era española porque, resulta, que ella estudió español hace unos años y habla perfectamente inglés. Para Hideo sonó a bocanada de aire pues, especialmente cuando él está fuera largó tiempo, el saber que justo al lado puedo tener una ayuda le da mucha tranquilidad. Y después de estos más de tres meses debo decir que esta vecina es una maravilla.

Y la guinda vecinal vino hace unos días. Me llamaron por la mañana a la puerta y al abrir era mi vecina del sexto (nosotros vivimos en un cuarto), que me dijo que su futón había caído en nuestro jardín al a ponerlo al sol en la barandilla. “¿Ahora?”, le pregunté. Me dijo que sí, así que fui al jardín y allí estaba. Lo recogí y lo doble y sé lo saqué a la puerta. Mil gracias y conversación de que el viento estaba muy fuerte ese día. Pero la sorpresa me vino a última hora de la tarde, cuando volvieron a llamar a la puerta. Era ella de nuevo pero esta vez se presentó con un regalo para nosotros.

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Un maravilloso rollcake (brazo de gitano) de frutas como agradecimiento a darle su futón. Yo alucinaba pero entendía, pues aquí, muchas veces, el agradecimiento se lleva un paso más allá.

Cuando se lo expliqué a Hideo me preguntaba si era la vecina del quinto, que fue una señora que, al principio de vivir aquí, se nos “quejó” del ruido que hacia Yuna más allá de las 7 de la tarde (cuando según ella ya debía estar la niña durmiendo). Ná, una señora sin niños que no sabe como son los niños.

- No, la señora del sexto.

- Bien, le subiremos un día un pedacito de tortilla o un poco de paella.

Hecho 😊

No te mueras

Llevaba unos días no muy contenta con Yuna, más propiciado por su abuela que todo se lo consiente y todo se lo ríe, pero mi niña tuvo uno de sus momentos tiernos.

Salía en la televisión un padre divorciado con un niño que buscaba nueva pareja entre un montón de madres divorciadas con niños (curiosamente se les llama, aquí en Japón, “single father/single mother”, aunque se sea divorciado o separado). Y viendo el programa me pregunta Yuna:

- ¿Y dónde está la mamá del niño?

- Bueno… A veces hay papás y mamás que no se entienden, se pelean mucho, y deciden que para bien de todos es mejor no vivir juntos, separarse. Otras veces el papá o la mamá se muere…

- Si…

Y en eso que me abraza la pierna con fuerza y me dice:

- Mama, tú no te mueras…

Momento tierno, emotivo, de lagrimilla. Ay, mi niña, cómo me quiere !! En eso que añade:

- No te mueras hasta los 30.

(…)

Sobreviviendo por 7 años…

Día de playa

Las vacaciones de verano para muchos trabajadores en Japón no son demasiado largas. Algunos afortunados, como Hideo, tienen alrededor de una semana (Hideo, contando fines de semana, 9 días); otros menos afortunados entre 3 y 5 días, justo lo que dura el o-Bon (Difuntos).

Este año, al coincidir el tercer aniversario por la muerte de la abuela, no hemos ido hasta Chiba a ver a la familia. La madre de Hideo se opuso rotundamente; mucho trabajo recibiendo visitas, preparando té y algo de comer, nada de tiempo para estar con nosotros y menos con los niños, así que la semana de vacaciones la aprovechamos para arreglar cosas de casa y hacer alguna salida con los niños. Y una de las salidas que Hideo me había prometido era un día de playa.

Nos levantamos muy prontito ese día para salir todos a las 7 de la mañana. Fuimos muy cerca, a la playa de Ishiki (Hayama), famosa porque es el lugar donde los emperadores tienen una de sus chozas de verano. En tren no son más que un par de estaciones y luego un corto trayecto en autobús. Y allí estaba la playa !!

Hideo me había dicho que en muchas playas de Japón se debía pagar. Información a medias (creo que su verdadera intención era disuadirme de ir, pero le falló). Entrar en la playa es, por supuesto, gratuito pero en muchas hay servicio de guardarropa y duchas, que si se deben pagar. Nosotros pagamos y, francamente, el poder dejar algunos trastillos se agradece, además de la ducha de agua caliente al terminar el día.

La playa, a esa hora, no estaba muy concurrida, aunque poco a poco se fue llenando, pero sin estar abarrotadísima. Arena limpia aunque el agua un poco removida al ser un día ventoso, viento que fastidiaba bastante especialmente porque nos tumbaba parte de nuestra pequeña tienda de campaña (aquí más que la sombrilla muchas familia optan por llevar unas pequeñas tiendas de campaña a la playa). El agua para nada fría, como en mi Mediterráneo querido (qué diferencia de las playas del norte de España…). Pero la mejor parte fue lo bien que lo pasó Yuna.

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Nos turnábamos Hideo y yo para estar con ella en el agua. Las altas olas no la persuadían para nada, es más, le encantaba que la zambulleran. Glu, glu, glu y mil risas.

¿Y Sora?

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Bueno, en su primer día de playa no lloró (sólo una vez que yo me fui con Yuna al agua y él quería estar con mamá), pero tampoco le gustó demasiado la cosa. Toqueteó la arena, cara muy seria al llevarlo a la orilla y cara de enfado cuando lo mojaba. Hermanos y totalmente distintos en este aspecto. Yuna ahora nos pide ir a natación, así que estamos buscando una escuela cerca (menos mal que tenemos varias).

Pasado mediodía regresamos a casa. Compramos un helado en la estación y mientras lo disfrutábamos me decía Hideo (nada amante del mar).

- Bueno, me pediste ir a la playa y lo cumplí. Espero no tener que oír más “quiero ir a la playa”.

- Tranquilo, a partir de ahora oirás “quiero volver a la playa”

- (…)

A Okinawa !!!

Si, llegaron las vacaciones de verano (muy cortitas por estas tierras) y muda me quedé y nada dije como otras veces. Lo siento mucho pero entre pitos y flautas, es decir, niños, cosas de casa y preparar todo para disfrutar de unos días en familia, no pude “cerrar el chiringuito” por unos días como venía haciendo cada año. Eso si, os adelanto que las vacaciones han sido estupendas. Poco a poco desglosaré.

Pero una cosa que pudimos ya confirmar esta semana pasada y que teníamos muchas ganas era nuestro próximo viajecito en familia, en Octubre, aprovechando que aún teníamos unas cuantas millas de JAL acumuladas. Rondaba por nuestra mente dos lugares, extremos, porque somos así; uno era Hokkaido, la isla más norteña de Japón, donde podíamos disfrutar de naturaleza verde y de una gastronomía sin par. Ese era el lugar preferido para Hideo. El otro era Okinawa, la prefectura más sureña, famosa por sus playas, su historia y, también, por su gastronomía, entre otros. Esta era mi predilección. Y finalmente ganó…

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OKINAWA !!!

Es decir, yo 😜

Serán cuatro días de Octubre aprovechando una semana que tiene de vacaciones Hideo en la empresa (refresh vacation). El avión nos ha salido gratuito con las millas pero no nos llegaba el hotel. Lo curioso fue que reservar hotel con JAL y su sistema de millas nos salía por un ojo de la cara y hacerlo por nuestra cuenta, un hotel de cuatro estrellas, nos ha ahorrado más de 100.000 ¥. Además que con dicha reserva entra el alquiler de un coche (okinawenses, preparáos, que llega Núria) y un cochecito de bebé.

Ahora me toca hacer planning, que será un poco light al ir con niños pero queriendo ver y gozar de lo más carismático de Uchinā. A lo mejor me toca pedir un poquito de ayuda 😉

Okinawa, ya hay ganas !!!

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