Durante esta semana he podido ir leyendo diversas entradas en otros blogs sobre los incidentes provocados por extranjeros durante la noche de Halloween o los provocados por japoneses nacionalistas con protestas por dicha “celebración” (protestas de carácter totalmente racista). Muchos comentarios, la mayoría en contra de dichos actos, pero hubo uno de ellos que decía “A ver si os vais haciendo a la idea de que los japoneses SI son racistas”.
Así como cogería a los extranjeros vandálicos de la Yamanote y a los japoneses ultras y les haría mi ya popular “pam pam al cul”, dicho comentario también creo que se lo merece: pam pam al cul. Y es que hay muchísima diferencia en decir “los japoneses son racistas” o “en Japón hay racismo”. Una enorme diferencia, y si no os dais cuenta cambiad la palabra japoneses por vuestra nacionalidad y tal vez la veáis.
Sería de tontos o ingenuos el pensar que en Japón no hay racismo. Por supuesto que lo hay, de la misma forma que lo hay en España (y la pongo de ejemplo porque Japón y España son los dos países donde he residido y de los cuáles puedo hablar con cierto conocimiento). El racismo es, por desgracia, una de la malas cualidades que puede adquirir el ser humano.
¿Me he encontrado con actos racistas hacia mi persona durante mi estancia en Japón? La verdad es que muy pocas y, puedo decir además, que sin importancia (al menos yo no se la doy, que de las cosas malas prefiero pasar). No me como el coco con ello. Ahora mismo recuerdo que, un día que Hideo y yo volvíamos del hospital (durante mi mala racha), yo me sentí cansada por el camino y nos sentamos en unos bancos. A mi lado tenía a un señor quien por el olor que desprendía, se podía intuir que iba bastante bebido. Murmuraba y entre esos murmullos pude entender, con mi bajo nivel de japonés, palabras como “gaijin” (extranjero/a) y “kuso” (mierda). Siendo la única extranjera a 20 metros a la redonda, pude darme cuenta que se refería a mi. Lo que hice fue levantarme y cambiarme de lugar, pensando que dicho señor, además de alcohólico, era un racista e imbécil por destrozarse el hígado.
Este podría ser un ejemplo, pero dichas vivencias no me hacen pensar que 128 millones de habitantes son racistas. Pienso que ese señor es racista. Pienso que los japoneses nacionalistas de las protestas son racistas. Pienso que los de las furgonetas negras son racistas. Pero no todo un país, porque sería una afirmación no correcta.
Habrán casos sucedidos a extranjeros residentes en Japón de índole mucho más fuerte que los míos. Claro que si, pero antes de acusar a toda una nación miremos un poco a la nuestra y pensemos en lo que nos pueden explicar los extranjeros viviendo en nuestro país, si es todo tan sumamente maravilloso.
Y con esta entrada, provocada por una noche de insomnio, os deseo a todos un buen fin de semana !!!!









































