En casa de los abuelos de Hideo

Familia

 

Este fin de semana tenemos la celebración de nuestro enlace con toda la familia japonesa (familia materna, ya que la paterna viven todos en la prefectura de Nagano). Será una cena en la que conoceré a la tía de Hideo y a sus primos.

Durante la Golden Week, fuimos hasta Chiba para encontrarnos con los padres de Hideo. Fueron tan amables como siempre y  pude comprobar que Otô-san se encuentra bastante mejor de salud. Okâ-san insistió para que saliéramos de compras por la tarde. Como siempre me dice Hideo: “Creo que mi madre quería tener una niña y no a mi…” :D

Al día siguiente cogimos el tren y fuimos hasta la casa de los abuelos, a los que yo no conocía todavía. Viven en una casa muy tradicional, no lejos de donde viven mis suegros. Me sorprendió lo chiquitina que es la abuela. Es muy pequeñita !!! Pero un encanto de mujer. Cuando me presenté, ella me saludó y me dijo: “Soy la abuela de Hideo, bueno… también soy tu Obâ-san”. El abuelo también es encantador. Había estado un poco mal de la espalda aunque ya se encontraba bastante mejor. Tuve la ocasión de conocer a los dos tíos de Hideo (hermanos de mi suegra). Uno de ellos, soltero, vive con los abuelos. El otro vive cerca con la familia (mujer y dos hijos) pero éstos no pudieron asistir a la comida por trabajo y actividades extra escolares.

La abuela resultó ser como todas las abuelas del mundo, que se piensan que pasas mucha hambre y te ceban de comida. En la mesa había muchísima comida, desde frituras (nunca vi gambas tan grandes!!), hasta brotes de bambú y edamame. Mientras pensaba como me iba a comer todo éso, entró la abuela con un montón de cajas lacadas…el sushi !!! Dios, comer hasta reventar !!

Me senté en la mesa junto al abuelo. El pobre, con la edad, va perdiendo la memoria y no se acuerda de muchas cosas y se repite. Me preguntaba cada dos por tres que si yo era americana. Con risas le explicábamos que no, que yo era de Europa, de España. “Ahhhhh…yo estuve en Sumatra, durante la guerra”. Risas. A los 15 minutos la misma conversación se repetía, jajajaja. Pero estuvo muy divertido.

Era la recién llegada, la foránea, pero me hicieron sentir como uno más de la familia.

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