La política en Japón (primera parte)

“En terreno pantanoso se mete Núria…”, pensaréis. Y es que la política, sea de donde sea (no voy a decir nombres de países porque después dicen que comparo erróneamente), es complicada, engañosa y/o una auténtica porquería. Ya lo dice mi padre, militante de un partido político en España, que él pertenece al “partido político menos malo”, a su manera de ver.

Primero decir que yo no soy experta en política, no estudié Ciencias Políticas, ni tengo masters, etc… Pero tenía pensada esta entrada hacia tiempo y lo que me empujó a publicarla fue que Pau me pidió que hablara de como está el tema político en el archipiélago nipón. Decir que no haré referencia a ningún partido político en concreto, para que no se pueda decir que tengo preferencias a uno u a otro (aunque bien mirado da igual, ya que como “no japonesa” no tengo derecho al voto)

Pues digamos que la política japonesa reune los tres adjetivos (y más) que he nombrado más arriba: complicada, engañosa y una porquería.

Para empezar a destripar el asunto lanzo la pregunta: ¿Qué requisitos debe reunir una persona para poder ser político en Japón, además de ser japonés? Para simplificarlo diremos que sólo dos:

  • Tener mucho dinero: si eres famoso (y con dinero) o tienes una fortuna, no hay problema y las puertas de la política se abrirán ante ti.
  • Ser descendiente de antiguos políticos.

Este último punto es el que me parece muy interesante. No importa que seas una patata, medio analfabeto o simplemente tonto. Si tu padre, abuelo, bisabuelo (o marido, ex marido, que también las hay…) ha sido o es político, no hay problema; tú también puedes serlo. No sé si os habréis fijado (yo si me fijé anteriormente) cuando nombran a un nuevo Primer Ministro o un nuevo Ministro en Japón, que en la noticia se suele decir “Fulanito Detal, nieto del Primer Ministro, Menganito Detal”. Así es, el derecho a ser político es hereditario, como la monarquía.

Y después de explicar ésto surge la pregunta, y una persona “normal”, de a pié, ¿puede llegar a realizar una carrera política? La respuesta es prácticamente negativa, y digo prácticamente porque en todo el país seguramente encontremos alguna excepción (algún alcalde de un pequeño pueblo…), pero digamos que posibilidades, las mínimas. Una posibilidad es que te toque la lotería, lo que pasarías directamente a ser parte del grupo 1 (ricos y famosos).

Todo ésto me hace pensar que de democracia, auténtica democracia, hay poca. Más bien me hace pensar en la oligarquía

Y como decían en un antiguo programa de la tele (y que yo no me perdía), “hasta aquí puedo leer”.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 952 seguidores