Dos historias (y bien distintas)
18 dic 2009 30 comentarios
in personal
Hace unos años (bueno, no muchos), mientras trabajaba en la clínica veterinaria en Barcelona, estaba un día en consulta con un cliente y su perro (recuerdo que era un Yorkshire bastante mayor). A la par que preparaba todo el asunto (material, recargar la jeringuilla, etc), mi compañera veterinaria y yo le dábamos conversación al señor. En una de estas que el hombre nos dice:
- Yo también soy veterinario.
- Ah si? – respondo.
- Si, soy veterinario de mujeres…jejejeje.
Me entraron ganas de introducirle al señor ginecólogo el fonendo por cierto lugar…
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Hace pocos días, en concreto el domingo, hablando con Hideo me dijo que este martes tenía una fiesta con sus compañeros de trabajo, para celebrar el Año Nuevo. Entonces se inició esta conversación:
- Tengo que pedirte un favor, Nuria.
- Ah… dime. Qué pasa?
- Seguramente algunos de mis compañeros van a fumar en la fiesta y me gustaría saber si puedo fumarme un par de cigarrillos.
(Os recuerdo que Hideo dejó de fumar, con éxito, hace unos meses)
A mi me dio la risa y dije:
- Mira, no necesitas mi permiso para ello. Es algo que depende totalmente de ti y de tu fuerza de voluntad. Si ves que te puedes fumar esos dos cigarrillos y no ir a por más, adelante. Pero el problema viene si después no puedes frenar. Eres tú el que debe decidir.
- Entiendo… Muchas gracias, Nuria.
El martes, mientras comía con mis padres, les dije que esa tarde no hablaba con Hideo ya que estaba en una fiesta, y salió a la conversación este divertido diálogo. Y fue mi madre la que dijo “y te dio las gracias? Y dicen que son todos unos machistas…”.
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Con ésto lo único que intento mostrar, como muchas veces ( y habrán más, aviso), que en todas partes hay de todo, ya sea en mi país de origen o en el país donde resido. Que haya sexismo (machismo o feminismo, que para mi son los dos extremos, igual de malos) es algo triste, pero no único de un lugar. A veces podemos tener la mala suerte de toparnos con individuos de esta calaña, pero éso no quiere decir que otras personas que tengamos al lado sean de la misma cuadrilla.
Yo, como siempre, me aplico mi cuento: del señor ginecólogo mejor olvidarse. De mi Hideo, nunca.
Qué paséis un buen fin de semana !!!!








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