Embarazo, aquí y allí.

Hace una semana que tuvimos la visita de Purenomori, Paburou y la pequeña K. (que sólo se lleva un mes y medio con Yuna). Quedamos en la estación de Utsunomiya y comimos las ricas gyoza que han hecho popular a esta ciudad. También hablamos mucho, de cosas de aquí y de allí, y de las niñas, por supuesto. Uno de los temas interesantes que compartimos fue las diferencias entre España y Japón en como llevar el embarazo por parte de los doctores. Purenomori, siendo japonesa residente en España, le parecían curiosas algunas cosas y en mi caso, pude apreciar esas diferencias al vivir la mitad del embarazo en un lugar y la otra mitad en el otro.

Un primer tema es la comida y es que mientras en España, en el momento que quedas embarazada, el médico te prohibe una serie de alimentos, en Japón esto no sucede (siendo un embarazo normal). Cuando me quedé embarazada y fuimos a la clínica por primera vez (estaba de cinco semanas) esperé a que la doctora me dijera que clase de alimentos no podía comer y para mi sorpresa aquí sólo se prohibe tajantemente el alcohol y el tabaco. De los demás puedes comer libremente. Purenomori me preguntó si había comido sushi durante el embarazo. “Si, si que lo comí, aunque sabía que era uno de los alimentos prohibidos una vez llegara a España”. Y quien dice sushi puede seguir con los embutidos (sobre todo si das negativo en el toxoplasma, que no fue mi caso) o el hígado (y los patés, consecuentemente).

En mi caso mi sorpresa fue al llegar a España cuando, en mi primera visita (estaba de 4 meses y medio) la doctora me pregunta si en Japón había tomado pastillas de ácido fólico. Ante mi negación, se quedó muy sorprendida y me explicó que aquí se suele dar ácido fólico antes del embarazo (para aquellas que lo planean), durante y después, si das el pecho, así que pastillas de ácido fólico (más yodo y vitamina B12). A estas se me juntaron el suplemento de hierro, las pastillas para eliminar los vómitos (que al final los redujeron a la mitad) y antibiótico (durante unos días, ya que tuve una infección de orina asintomática).

Todo tiene, como podemos ver, sus ventajas y desventajas. La conclusión a la que llegué es que en Japón prefieren seguir un método más natural, obteniendo todo aquello que necesitas de toda clase de alimentos. En mi caso no fue del todo bien ya que dentro de este pensamiento mi estado de salud y el tsuwari era algo natural, por lo que debía aguantar de esta guisa (y aún gracias que me daban sueroterapia una vez a la semana). En cambio en España se requiere más de la química para controlar que el embarazo vaya correctamente. Si bien en mi caso me redujo el malestar hasta el punto de llevar un embarazo más cómodo (dentro de lo que cabe), hasta que punto tanto medicamento puede ser “imprescindible”…?

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Hace tres años: Si fuera…

Baby room

Imaginaros que estáis con la familia pasando el día en un centro comercial. En lugares así, si no os cansan, podemos estar varias horas; varias horas donde nos entran ganas de ir al baño o hambre. Los mayores lo tenemos fácil, pero ¿qué pasa cuando hay bebés? Lo que hacemos en España es, o bien llevar un biberón en un termo (con la consiguiente carga) o bien pedir en una cafetería o bar que nos calienten un poco de agua. Y si hay que cambiarlo, rezar para que en baños públicos hayan cambiadores, y si los hay, que estos sean un poco cómodos (tengo alguna anécdota que son todo aventuras). En fin, que tanto para dar el bibe, como el pecho o o que sea, puede ser un poco complicado a veces, aunque siempre nos las podemos apañar.

Una comodidad que he encontrado aquí en Japón es la existencia en muchos centros comerciales de las llamadas baby room. Ya en Ebina, estando embarazada, entramos para curiosear en una de ellas. Suelen estar en las zonas donde se venden artículos para bebés o niños. Hay cambiadores (muy cómodos, acolchados), agua caliente y limpia para preparar biberones, sillas o sillones para que las mamás estén cómodas mientras alimentan a las fieras y, para las que dan pecho y quieren más intimidad, habitaciones (separadas por una cortina, normalmente).

Hace un par de semanas, mientras estábamos en el Fukudaya, tuvimos un pequeño percance con Yuna y es que no sólo hizo caca, sino que estaba invadida de caca. Fuimos inmediatamente a la baby room para cambiarla. “Mayday, mayday !!“, decía yo. Me reí mucho con Hideo que, ante tal invasión, me preguntaba “Pero esto es normal??? Dios….“. Ay, hijo, y la que te espera. Menos mal que siempre llevo algo de ropa limpia y la pudimos asear completamente. Luego, aprovechando estar allí, me senté a darle un biberón, mientras Hideo hacía algunas fotos (ya que no había mucha gente).

Uno de los sillones (en el lado opuesto hay más, donde estaba yo dando el biberón a Yuna), y los cambiadores. En ese momento sólo había una señora con su bebé. A la derecha hay una pequeña habitación donde se puede dar el pecho.

El calentador de agua y un grifo con agua caliente y fría.

Y los cambiadores, acolchaditos y muy cómodos.

Chapeau !!

Qué paséis un buen fin de semana !!!

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Hace tres años: Llegada a Japón y Roppongi

Tallaje en ropa de bebé

Summomo me pidió que, en cuanto llegara a Japón, me fijara en como va el tallaje de la ropa de bebé por estas tierras, en como puede ser de diferente comparado con el tallaje español.

La verdad es que, aunque antes de partir el año pasado, Hideo y yo habíamos ido a alguna tienda de bebés, poco me había fijado en este punto, pero ahora no hay escapatoria !! En estas dos semanas y preparando el acomodamiento de la casa, hemos ido de nuevo a visitar algunas tiendas dedicadas al mundo del bebé, especialmente para preparar la habitación de Yuna.

En España, en líneas generales, la ropa de bebé va regida por la edad, desde los 0 meses, pasando a 1 mes, 3 meses, 6 meses, 9 meses, 12, 18, etc… En algunas tiendas o marcas puedes encontrar un poco más de detalle, como los centímetros de largo (más o menos se cuenta que un bebé de 0 meses hace unos 50 cm. … menos mal que a Yuna no le compré nada de 0 meses).

En Japón he podido observar que lo que rige son los cm. de largo, encontrando ropa desde los 50 cm, pasando por 60, 70, 80, 90,… (de 10 en 10). Y a veces también van acompañados por un tallaje por kilos. Por ejemplo, en algunas de las prendas que hemos comprado se considera que un bebé de unos 70 cm. debe pesar alrededor de unos 9 kilos.

Este conjunto lo compramos en el Babies ‘r us , donde también compramos la cuna. La talla es la 70, que se considera para niños de 6 meses. Aunque Yuna tenga 4 meses (desde el pasado sábado), es una niña muy larga y le va como un guante.

El pasado viernes me pasé por la tienda Uniqlo que hay cerca de casa y compré un par de pijamas/bodies para el verano, aprovechando las rebajas (estaban a 390 yen). Aunque también es una talla 70, como el anterior, de talla es un poco más completo.

Y como también tenían ya algo de ropa de otoño, un par de pijamas para cuando llegue el fresquito (qué llegue ya !!). Como curiosidad, los pijamas que he visto son sin patucos, es decir, que los pies van desnudos, por o que si hace bastante frío, deberemos ponerle unos calcetines.

Más adelante y pensando ya en la ropa de otoño e invierno iremos a la tienda Akachan honpo, una cadena de tiendas de bebés muy popular, donde ya nos hicimos nuestra tarjeta de clientes (como en Babies ‘r us) y donde ya vimos algo de la nueva temporada (y a bastante buen precio, que crecen rápido y luego no les sirve).

Primer encuentro con Yuna

Cuando Hideo me vio salir en el aeropuerto, después de toda nuestra “aventura”, alucinaba, y es que una servidora iba cargando, ella sola, el cochecito con la niña, una mochila (con el ordenador y la Nikon D60´), una bolsa de mano con ropa para Yuna, pañales, biberones, etc., la silla de auto (bien embalada) y una maleta de 26 kilos. Después de saludarnos y carantoñas a Yuna, me dijo que estaba muy sorprendido por lo fuerte (sobre todo emocionalmente) que me había vuelto. Como te puede hacer cambiar, la maternidad…

Fuimos a buscar el coche y ya pudimos percibir el calorcito y la humedad de Japón en la época estival. Montamos en el coche nuevo (muy cómodo, si) y nos dirigimos a casa de mis suegros, que ya nos estaban esperando frente el portal, ansiosos de ver a Yuna, como es lógico. Ya en casa, mimos y más mimos, sorprendidos de que la niña no se hiciera la extraña y fuera todo sonrisas (Yuna es muy risueña), y muy contentos por ello.

Al día siguiente les tocó el turno a los abuelos de Hideo, que viven muy cerca de mis suegros. Muy emocionante el encuentro y el hecho de que cuatro generaciones se encontraran allí, en aquella casa. Hubo fotos de todos con Yuna y, como siempre, la abuela que piensa que pasamos mucha hambre y nos preparó un mega banquete.

Los hombres de la familia.

Lo del mega banquete, como podéis ver,no es broma.

Queríamos ir ese mismo día (el domingo día 8 ) hasta casa, en Utsunomiya, pero decidimos quedarnos una noche más en casa de mis suegros ya que el cansancio estaba todavía presente, y partir de buena mañana. Mi suegra nos acompañaba y se quedaba unos días con nosotros, para ayudarnos con la niña mientras Hideo y yo poníamos en órbita la casa. Y es que hubo mucho que hacer, pero eso será en otra entrada ;)

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Hace un año: La cigarra

Hace dos años: Amsterdam – アムステルダム (Parte 3)

Hace tres años: Estoy viva y en Japón !

Vistas desde casa

Neki me pidió ayer si podía enseñar que vistas tengo desde nuestra nueva casa, en Utsunomiya. La verdad era algo que ya pensaba hacer, así que viendo que además interesaba, pues me he puesto esta mañana a hacer unas fotos.

El día está muy nublado y es que esta zona es famosa por sus tormentas eléctricas. De hecho, estos dos últimos días las han habido y creedme que nunca viera nada igual, y eso que tormentas fuertes las he vivido.

Utsunomiya es una ciudad bastante grande, no especialmente bonita pero si cómoda (al menos no hay las cuestas que teníamos en Ebina). No vivimos muy lejos del centro pero si lo suficientemente lejos para no tener cerca las grandes avenidas y sus consecuentes coches y embotellamientos.

Y dicho todo ésto, paso a las fotos, que también podéis ver en mi cuenta Flickr.

Tenemos muy cerca este local de pachinko, un lugar divertido para unos y lugar de perdición para otros (los vicios son malos), pero yo prefiero asociar la palabra pachinko a un magnífico blog. Como curiosidad decir que este local posee unos aparcamientos muy grandes, de gran capacidad para muchos coches, pero que siempre está vacío (vaya desperdicio). Justo en frente tenemos un konbini, un Lawson, lo que para emergencias para estupendo.

Desde esta ventana vemos la Torre de la NHK (televisión pública japonesa), uno de los símbolos de la ciudad, y el ayuntamiento, que en poco días debo visitar, para ir a recoger mi nueva Alien Card. En autobús tardo unos 10 minutos (más otros 10 andando). Para ver donde están exactamente, en Flickr he puesto un par de notas en la foto.

Desde aquí vemos el mall Fukudaya que nos queda muy cerquita de casa, además de la línea de shinkansen (tren de alta velocidad).

Qué paséis un buen fin de semana !!!

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Hace un año: Fin de nuestras vacaciones

Hace dos años: Amsterdam – アムステルダム (Parte 2)

Hace tres años: Estoy viva y en Japón !

El viaje

Hoy es el primer día de trabajo de Hideo después de unas cortas vacaciones de verano. Digamos que muy contento no iba, lógicamente. Así que Yuna (que está aún durmiendo) y yo empezamos lo que será nuestra vida diaria en Utsunomiya. Pero como me gusta ir por partes y esta semana ha sido intensa, voy a ir por orden y empezaré a relatar lo que fue nuestro viaje hasta Japón.

Aunque una está ya acostumbrada al largo trayecto que lleva desde España a Japón, esta vez la aventura iba a ser algo distinta, y es que viajar con un bebé puede ser a veces complicadillo y más cuando el viaje lo haces sola.

No voy a relatar despedidas porque son siempre duras…

En Madrid-Barajas nos esperaba el primer trayecto, hasta Amsterdam-Schiphol, con un avión de Iberia. Yo sufría por la niña ante a incertidumbre de como podía reaccionar y sabiendo que ese trayecto en concreto no es muy cómodo y debía viajar con ella en brazos. Ante mi sorpresa, Yuna durmió casi todo el trayecto y sólo lloró un poco porque tenía hambre, así que dándole de comer se solucionó en un santiamén. La cría viajó conmigo, atada a mi cinturón de seguridad con un cinturón para bebés.  Antes de partir, una de las azafatas me informó como actuar en caso de emergencia (esta vez, debo dar una buena nota a Iberia). Además el viaje se me hizo ameno al tener de compañera de asiento a una señora holandesa que viajaba con su hija de seis años. Muy amable y estuvimos charlando sobre críos, familias y viajes.

La espera en Amsterdam no era muy larga (un par de horas) pero a Yuna le tocaba biberón así que me cogió un nuevo berrinche, pero de los gordos. Creo que fue el único momento del viaje en que me puse un poco nerviosa, hasta que una azafata del aeropuerto se me acercó y se ofreció a calentarme agua para un biberón.

En la espera conocí a una pareja que iba a Japón por primera vez a visitar a su hijo, que está casado con una japonesa y tienen una niña de dos años. Fueron muy agradables y amables al ayudarme en todo momento, al ver que viajaba sola con Yuna. Espero que su estancia en Japón haya sido fantástica, a pesar del calor ;)

La peque esperando el avión de JAL, en Schiphol.

Sobre el avión de JAL, ya sabéis que siempre he sido todo alabanzas a la compañía pero esta vez voy a dar una mala nota, y es que la compañía no me reservó una mini cuna para Yuna como sería lo habitual, así que durante casi 12 horas continuadas tuve que viajar con la peque en brazos. Según ellos debía hacer una reserva específica pero creo que cuando haces una reserva de unos billetes donde uno de ellos es para un bebé de tres meses lo lógico es pensar que la madre va a necesitar una cuna (son pequeñas y se suelen poner en frente de los asientos de los padres). Pues no !! Eso si, me dijeron que el asiento de al lado estaba libre, como si la niña pudiera sentarse… Bueno, me armé de paciencia y acepté la situación.

Ya en el avión, la tripulación como siempre muy amable, pero a diferencia del avión de Iberia, no tuve ni una explicación de como actuar en caso de emergencia, ni me dieron un cinturón de seguridad para Yuna (por lo que la niña iba “suelta”).

El avión salió con una hora de retraso por problemas en el sistema eléctrico. Acomodé a Yuna para que ella estuviera bien, con un par de cojines, a modo de colchón, y mi suerte es que viajó casi todo el rato durmiendo, sólamente despertándola para darle un biberón. Por mi cuenta, acabé molida, con moratones a causa de la mala postura, no pude casi comer nada ni ver una triste película. Pero es lo que nos toca a las mamás.

La llegada a Narita, a eso de las 15:40pm (hora japonesa), tuvo la anécdota de que en inmigración tuve que esperarme un ratito a que revisaran nuestros papeles y pasaportes (no fuera que hubiera raptado a la niña).

Y nada más, recoger las maletas, muchos bultos, y encontrarnos con papá, que nos esperaba a la salida.

Hace un año: Fin de nuestras vacaciones

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Ya en casa

Hola a todos !

Siento haber estado un poco desconectada durante todos estos días, pero ya os podéis imaginar como ha sido esta semana, intensa en cuanto emociones, muy ocupados en reorganizar nuestro nuevo piso y en conocer un poco de la vida diaria en Utsunomiya.

Hideo termina su semana de vacaciones el próximo martes, así que, a partir de entonces, intentaré estar por aquí como de costumbre.

Muchas gracias y buen fin de semana !!

A Japón – 日本ヘ

Y llegó el momento, después de tantos meses y tantas novedades, de que Yuna y yo nos marchemos, al encuentro de papá.

Como ya pasó anteriormente, hay esos sentimientos encontrados, y es que dejar a los abuelos y a los amigos no es fácil, y puede que, ahora con Yuna, sea un poco más difícil.

Este jueves nos vamos hasta Madrid, donde haremos noche en casa de la familia. Y el viernes, a primera hora de la tarde, sale nuestro avión, hacía Amsterdam-Schiphol, y allí, el avión de JAL que nos llevará hasta Tokyo-Narita (llegando a primera hora de la tarde del sábado). Un viaje muy largo que espero que Yuna lleve lo mejor posible (crucemos dedos y toquemos madera).

Nos esperará allí Hideo e iremos a casa de mis suegros, que ya están deseando conocer a su nieta. Al día siguiente, visita a los bisabuelos y viaje hasta Utsunomiya, nuestro nuevo hogar.

Nos vemos en unos días !! Un abrazo !!

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