Historia de un paquete
26 ene 2011 27 comentarios
in personal
A finales del mes de Noviembre enviamos un paquete a mis padres, un paquete que habíamos estado preparando con mucho cariño durante un par de semanas antes. No contenía nada de importante valor, sólo algunos regalos de Navidad como calcetines para mi madre, unas toallas, para mi padre un contador de pasos y de calorías (del tamaño de un mechero y que bien le irá en sus caminatas), galletas, etc.
Fuimos a la oficina de correos que tenemos cerca de casa y escogimos el tipo de envio (EMS, el más caro y más rápido). Hasta aquí todo bien y correcto.
Nuestra sorpresa fue que, a la semana, mis padres me dicen que han recibido una carta desde la oficina aduanera en el aeropuerto de Barajas (Madrid) donde les dicen que han retenido el paquete y que para que este pueda llegar a destinatario deben pagar unas tasas, es decir, unos impuestos. Tócatelos.
Mi padre llamó al número de teléfono que adjuntaba dicha carta (un número no gratuito) y durante minutos y minutos le fueron pasando de departamento en departamento, hasta que alguien le informó que, como dicho paquete tenía declarado un valor superior a 40 euros, mis padres debían pagar unas tasas. “Bueno, y de cuánto estamos hablando?”, pregunto. Y le dicen que debe pagar unos 50 euros. El valor del contenido era de unos 10.000 yen, al cambio entre unos 70 u 80 euros. Tócatelos, que mis padres debian pagar unas tasas que equivalían al valor de los regalos que les enviabamos. También le decían si podia acercarse hasta Madrid, como si estuviera al lado (recordad que Ferreira esta a unos 600 km, es decir, a unas 6 horas en coche o unas 8 horas en tren (no hay AVE que vaya hasta Galicia)). Como no podían ir le dijeron que les enviarian información de como pagar, información que nunca les llegó.
Con la vena de la frente sublevada (no solo Hideo y yo, sino también mis progenitores en Ferreira) empezamos a movernos, a ver que es eso de pagar unas tasas por unos regalos que no son Nintendos DS o cámaras fotográficas. Fuimos a la oficina de correos en Utsunomiya, donde nos atendieron muy bien y se disculparon por las molestias que nos estaba causando todo esto. Tócatelos, que en este caso ellos no tenían culpa alguna. Rellenamos unos informes para que fueran enviados hasta correos en España y a ver si asi podíamos empujar un poco.
Y para hacer mas fuerza y viendo que a mi padre le cuesta un montón pedir ayuda, me puse en contacto con un familiar que reside en Madrid y le pedí ayuda. Al ser Navidades estaba fuera de la ciudad pero me dijo que vería que podía hacer al volver después de fiestas. Y lo hizo. Me envió un mail informandome que el paquete saldría finalmente hacia Ferreira, que se acordó de la familia de un montón de funcionarios (y eso que él lo habia sido) por ineptitud y puntillismo.
Y gracias un poco a todo, finalmente, el dia 14 de Enero, mis padres pudieron recibir los regalos de Navidad y nuestra tarjetita.
Y debieron pagar? Si, mis padres pagaron…8 euros. De los 50 que les reclamaban pasaron, después de recibir empujones y quejas, a 8 euros. Lo primero que salió de mi boca fue…
LADRONES
Tócatelos.
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