La semana pasada, cuando regresamos a casa después de pasar unos días de relax en casa de mi suegra, teníamos el calentador de agua estropeado. Contactamos con el dueño del piso y nos dijo que nos lo vendrían a arreglar lo antes posible pero que no sabía si podían tardar un par de días o una semana (debido al terremoto). Para ese día estuve calentando ollas de agua caliente y así nos pudimos lavar, pero para el día siguiente Hideo me propuso ir a los baños públicos o sentō. Y así lo hicimos.
Hace muchos años el ir a los baños públicos era algo muy habitual en este país. No todo el mundo disponía de un acogedor baño en condiciones en casa, así que los sentō, además de tener la utilidad que tenían, se convertían también en un importante punto de reunión. Hoy en día este no pasa; en las casas se dispone de baño, agua caliente, etc. Así que muchos de estos tradicionales lugares han ido desapareciendo con el paso de los años, quedando, en la actualidad, muy poquitos. Para poder ver como son los tradicionales sentō podéis pasaros por la señora Wikipedia.
Por aquí, en Utsunomiya, no encontramos ningún sentō tradicional pero si algunos de los modernos. Estos son centros que, además de baños públicos, tienen otro tipo de servicios, como restaurante, masajes, sauna, etc. Son fácilmente reconocibles por sus letreros con el kana ゆ (agua caliente). Tenemos uno muy cerca de casa pero debido a los cortes de electricidad estaba cerrado, así que fuimos a otro que nos queda un poco más lejos pero que si estaba abierto.
Había bastante gente, posiblemente debido a los cortes de luz. Pagamos nuestra entrada, 550 yen cada uno (Yuna entraba gratis), un poco caro. Subimos unas escaleras, Hideo me volvió a preguntar si recordaba como iba todo (si…como en casa, pesado…) y nos separamos: hombres a un lado y mujeres al otro.
Aquí es donde todos aquellos que les de cosa el estar desnudo frente otras personas mejor no vengan a este tipo de lugares. En mi caso no es así. Desde pequeña mis padres me han subido mostrando la desnudez como algo natural. Nunca nos hemos ocultado, ni mi padre ni mi madre ni yo, e igual ahora con Hideo y con Yuna. Lo mismo cuando hemos ido a la playa (a todo tipo de playas). Siempre he pensado que aquellos que piensan que practicar el nudismo es cosa de pervertidos, sería mejor que lo pensaran bien, porque es más pervertido el que dice y observa que no el que es observado.
Bien, pues entré en el recinto de mujeres y fui con Yuna a una de las taquillas, para poder guardar la ropa y la mochila. Como me imaginé Yuna se empezó a poner tonta al ver a tanta gente (ya sabéis que la hora del baño es con mamá…) y hacía pucheritos. Pero nada, nos desnudamos, cogí las toallas y entramos a los baños. Como se hace en casa, primero nos lavamos fuera. Cuando estamos limpios y aclarados, entramos en la bañera común con agua caliente. Pero esta vez y debido a que Yuna me lloraba bastante, me dediqué a lavarnos bien a ambas y pasé de bañera caliente. Una pena porque se veía muy confortable. Y una curiosidad: no tuve que ocultar mis tres tatuajes (en algunos lugares de este tipo el entrar con tatuajes está vetado)
Ya limpias, volvimos a la zona de las taquillas para secarnos y ponernos la ropa. Muchas niñas se nos acerbacan y me decían “akachan…kawaii...” (que bebé tan mona…). Yuna, ya más calmada, les reía y les daba la mano. Nos vestimos, nos secamos el pelo, nos despedimos y fuimos al encuentro de papá.
Me gustó la experiencia sentō. Realmente creo que es en este tipo de lugares donde todos estamos bajo la misma condición.
Qué paséis un buen fin de semana !!!
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Hace un año: Flor de peral
Hace dos años: Ciruelo en flor (Centelles, Marzo ’09)
Hace tres años: En busca de Hideo ! – Let’s meet Hideo!





















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