Mona de Pascua

Ahora que Yuna se empieza a dar más cuenta de las cosas me hacía mucha ilusión el hacerle una Mona de Pascua como las que mi madre me preparaba para mi cuando era pequeña.

Hace unos años ya expliqué en este blog que es una Mona de Pascua, una tarta típica de la franja mediterránea que se come al término de la Semana Santa. En Cataluña, que es la que yo siempre conocí, se comía hoy mismo, en el Lunes de Pascua. La tarta en un principio era una especie de roscón con fruta confitada y huevos duros como decoración, para ir evolucionando con el paso de los años a ser una tarta de chocolate o crema, adornada con plumeros y pollitos y, algo más nuevo pero que yo ya llegué a ver de niña, personajes infantiles del momento (en mis tiempos, David el gnomo o los Pitufos). La tradición manda que sea el padrino del niño/a quien regale la Mona pero mi padrino no me la regaló nunca, así que era mi madre quien me la hacía casera.

Y este año Yuna ha tenido su Mona, que hemos degustado junto a mi suegra, que me ha venido a echar una mano por unos días (tuve una pequeña hemorragia la semana pasada y debo guardar un poco de reposo, pero todo ya resuelto y bien).

Mona de Pascua

 

La Mona para la mona de la casa !!

Chocolate por fuera y fresas con nata por dentro. Los adornos de Pascua los enviaron mis padres hace un par de meses y, como pensaba hacer la tarta, los guardé hasta el día de hoy. Mi suegra y Yuna la han encontrado muy rica. Yo sólo he comido un trocito pequeño, que este embarazo me ha dado por aborrecer el dulce.

Y aún queda un buen trozo para papá ;)

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Hace un año: Smartphoneados

Hace dos años: Comida vegetariana

Hace tres años: Flor de peral – 西洋なしの花

Hace cuatro años: Extranjera en mi propia tierra

Hace cinco años: This is very local area…

Dulce o salado

Una entrada que surge a través del comentario de Daniel, donde hablando de la primera experiencia de mi suegra con el arroz con leche, Daniel dijo:

“Más que el sabor del arroz con leche en si, creo que a los asiáticos lo que no les gusta en general son los postres dulces. Cuanto más dulces, peor.”

Me pareció un tema interesante.

Antes de empezar a escribir nada recordad que una servidora no es la boca de todos los japoneses ni he podido ver que hacen o dejan de hacer todos los japoneses, como si se ve que hay algunos suertudos que han podido.

Cuando dije que en el momento que Hideo probó el arroz con leche y que no le hizo mucho tilín, “entrando en ese tópico de que “a los japoneses no les gusta el arroz con leche”, que lo ven como un sacrilegio”, con la palabra sacrilegio no me refiero a la hora de mezclar el arroz con otro alimento. Si algo ves en el momento de llegar aquí es que eso que muchas guías dicen que “el arroz debe permanecer blanco” es una burrada como una casa. El arroz, aunque muchas veces se sirve blanco en las comidas, se puede mezclar con mil y un alimento, ya sea en la mesa o en el momento de cocinarlo, y no hay sacrilegio alguno. Mi marido mismo es de los que acaba muchas veces su cuenco de arroz añadiéndole huevo batido o nattō. El “sacrilegio” (entre comillas ahora) viene en lo de mezclarlo con leche.

Ahora bien, es ¿por qué no les gusta el dulce? No, no creo que esa sea la causa ni mucho menos porque el dulce en Japón gusta (más o menos, dependiendo de la persona, como es lógico). Cierto es que no es cultura de postre, que en una comida normal no se suele servir un dulce al terminar de comer, como si se suele hacer en la nuestra (aunque a veces te pueden servir un poquito de fruta). Pero los dulces, y algunas veces muy dulces, si están presentes en la gastronomía japonesa. Sin ir más lejos yo he podido probar alguno que empalaga, como el anmitsu, en diferentes variantes, que pude probar en Kyoto. Pero podríamos empezar a nombrar dulces típicos y tener una bonita lista: dorayaki, taiyaki, anpan, dango, manju, oshiruko (que probé hace poco y me gustó)… Y podríamos añadir los “dulces importados”, desde los kasutera a todo lo que puedes encontrar en una panaderia o en las tiendas de crepes.

Choko rollcake

Y en lo de la “cultura sin postre” aquí entra mi marido, y es que las veces que he podido hacer un postre casero, después de comerlo, siempre, pero siempre debe comer algo salado (normalmente pilla unas senbei, snacks de arroz) porque el regustillo dulzón que queda en la boca no le agrada nada.

A mi eso no me pasa…jejeje…será que soy muy dulce XD

Qué tengáis un buen fin de semana !!

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Hace un año: El zoo de Kanazawa – 金沢動物園

Hace dos años: Hace un par de horas…

Hace tres años: Kamakura (6ª parte)

Hace cuatro años: Cinco, cinc, five, 五

Hace cinco años: El aeropuerto de Kitakyushu – New Kitakyushu Airport

Mi suegra y su primer arroz con leche

Vamos a romper tópicos hoy (una cosa que me encanta hacer).

Estando Hideo en China y nosotras en Chiba con mi suegra, hablábamos ella y yo sobre la estancia en España el pasado verano y me di cuenta que no había probado un postre muy típico español: el arroz con leche.

Hace ya cinco años (¿cinco? ¡¡ cómo pasa el tiempo !!) que escribí sobre la primera experiencia de Hideo con el arroz con leche, cuando, estando trabajando en Holanda, vino unos días de vacaciones a Ferreira. Aunque lo comió ya me confirmó que no le iba demasiado, entrando en ese tópico de que “a los japoneses no les gusta el arroz con leche”, que lo ven como un sacrilegio.

Hideo y su primer arroz con leche

La foto de Hideo, dudando ante el plato, me encanta.

Bien, pues cuando le explicaba a mi suegra cómo se hace y qué lleva, ella, toda curiosa, me dijo que, por favor, lo cocinara, que lo quería probar. Y con lo mucho, muchísimo, que me gusta a mi el arroz con leche, ayer me dispuse a cumplir su deseo (toda obediente ;) ).

Puse a hervir un litro de leche, el arroz, un poco de de piel de limón, ramita de canela y azúcar (esto a ojo, voy probando hasta que el dulzor es perfecto para mi). Hay gente que hierve primero el arroz con agua, para añadirlo luego, pero yo lo hago como mi madre, hirviendo el arroz con la leche. Remover, remover, procurar que la leche no hierva demasiado y se derrame, cosa difícil cuando por la tele están dando La profecía (si, tuve pequeño “accidente”). Casi una horita y arroz con leche listo. Emplatar y espolvorear con canela.

Arroz con leche

Emplatado en estos cuencos de “conchas peregrinas” (vieiras, o hotate, en japonés)

Una vez frío nos lo comimos de postre para la cena. La primera en probarlo fue Yuna, que me soltó un “oishii nee” (está bueno). Luego mi suegra, mientras yo me la miraba de reojo, esperando la reacción. ¿Y cuál fue? Que le encantó. Le gustó muchísimo. Me preguntó por la rama de canela y la piel de limón, las cuales, a diferencia de mi madre, yo retiro para emplatar, puesto que no me gusta el sabor que dejan después de reposar. Pero a ella, como el gusto a limón le gusta, fue a la cocina y probó de poner unas gotitas de jugo de limón, y resultó que le gustó mucho más.

Y hablando en Facebook con amigos sobre esto, encontré otros casos de japoneses a los que si les gusta el arroz con leche, como a mi amiga Purenomori, que me explicó que al principio no le iba pero que ahora le pirra.

Así que fuera absurdos tópicos :)

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Hace un año: Nos quedamos sin concierto

Hace dos años: Una gran ayuda en la cocina

Hace tres años: U.F.O. catcher

Hace cuatro años: Kinkaku-ji – 金閣寺

Hace cinco años: WC en Japón – WC in Japan

Sólo tres noches…

La vuelta al trabajo de Hideo, después del shogatsu, está siendo intensa. Ha pasado casi dos semanas en Shanghai (China), días que Yuna y yo hemos pasado entre Yokohama y Chiba, en casa de mi suegra, donde nos quedamos unos días de más (que la abuela nos cuida muy rebien), regresando el jueves ya que al día siguiente llegaba papá. Y llegó con un omiyage inesperado, y es que uno de los compañeros de la empresa en Shanghai le regaló unos cangrejos. Lo bueno es que éstos estaban vivos, y lo rebueno es que Hideo los logró pasar sin incidentes por la aduana y llegaron vivos a casa.

Cangrejos

Viendo el éxito que ha tenido Hideo, este año, de regreso de España, la pata de jamón (entera) la trae él.

Buenos aunque no excelentes (estamos fuera de temporada ahora). Lo que si estaba bueno fue el vinillo con que los acompañamos (el Marqués de Vizhoja entra que no veas de bien… )

El sábado fue día de relax, porque ayer domingo nos tocaba volver a Chiba y es que Hideo, a estas horas, está volando hacia Alemania (sólo tres noches ha estado con nosotras…). Comienzo de año viajero y de esta guisa estaremos hasta mediados de marzo.

Y ayer hicimos un poco de Setsubun en casa. Para quien no sepa lo que es decir que el Setsubun (3 de Febrero) era el comienzo de una de las 24 estaciones que marcaban el antiguo calendario en Japón, dando comienzo a una mejora gradual de las temperaturas (aunque la paradoja es que hoy hace un poco mas de frío, pero ya sa sabe que estas cosas nunca son 100%). Para saber como se celebra el Setsubun hacer click aquí.

Ehoumaki 2013

No hicimos ningún ritual de “Oni wa soto ! Fuku wa uchi !” pero si dijimos de comprar ehoumaki para cenar. Mi suegra nunca habia comido ehoumaki (cierto, cierto) así que le hizo mucha gracia. Compramos para los mayores y para Yuna una cajita de ehoumaki de “gusto más infantil”. Yuna, que nos llevaba unos días sin comer bien, nos dio la alegría de zamparse un ehoumaki y medio ella sola.

Yuna comiendo ehoumaki

Uno de gamba rebozada (エビフライ) y otro de ikura (いくら), huevas de salmón. No los comió mirando hacia el sur sureste (la dirección de este año) pero seguro que si come así de bien todo le va a ir fenomenal.

Oni-bollo

Y como premio por comer tan bien, un oni-bollo !!

Los cuernos fueron los primeros en desaparecer :)

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Hace un año: Lo que tiene papá

Hace dos años: Nuestras cocinitas del día a día

Hace tres años: Quiero dormir !!!

Hace cuatro años: Setsubun – 節分

Hace cinco años: Nieve – 雪です。。。

Viva paella !! (Hicimos pedido !!)

Explicaba la semana pasada nuestra próxima intención de hacer un pedido de una exótica paella a la empresa de comida a domicilio Viva paella. Pues fue llegar el domingo desde Chiba y decidir que no se cocinaba, que nos pedíamos una. Estuvimos barajando cual de ellas y al final llamamos.

Viva paella

 

Ding dong !! Nuestra paellita a domicilio. ¡¡ Qué aproveche !!

La elegida fue una de las que a mi me hacía tilín, la paella estilo doria con pollo y gambas con queso (海老とチキンと5種のチーズのドリア風パエリア)

Paella de pollo y gambas con queso

 

Se ve que al repartidor se le movió un poco por el camino…

…pero aparte de esto el aspecto no estaba nada mal y el aroma que desprendía menos todavía. Serví a Hideo y a Yuna (quien iba diciendo su “oishii nee…“) y me servía yo que Hideo ya la probaba. “Ostras, que bueno está esto !!”. ¿Si…? Probé. A ver, no es el mejor arroz que he comido en mi vida, ni mucho menos, pero estaba MUY buena. El arroz sabía muy bien y la combinación con el queso gratinado era estupenda. El pollo estaba crujiente por fuera y muy tierno por dentro. Me encantó que los granos de arroz estuvieran sueltos, algo que no suele pasar con el arroz japonés, que suele ser un tipo de arroz corto (como el que solemos usar en España) pero pegajoso, por eso los granos se pegan entre si, facilitando que se pueda comer con los palillos (y no es que esté demasiado hervido o pasado… cuantas veces he tenido que explicar este punto a mi madre…). Estuvimos mirando la información y decían que el arroz que usaban, de Hokkaido, era un arroz especial, por lo que intuimos que sería muy parecido al arroz español.

Así que contentos con la experiencia paellera a domicilio. Repetiremos seguro :)

Qué paséis un buen fin de semana !!

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Hace un año: Café, café…

Hace dos años: Visitas

Hace tres años: Los elfos navideños atacan de nuevo !!

Hace cuatro años: Calamar deshidratado – さきいか

Hace cinco años: Un día en Shinjuku (3ª parte) – A day in Shinjuku (3rd part)

 

Viva paella !! (y olé)

Recuerdo hace bastante tiempo, en el blog de Un gato nipón, hablaba de una empresa japonesa de comida a domicilio cuya especialidad eran las paellas; el nombre, Viva paella. Jose nos hablaba de su experiencia al hacer un pedido y, según comentó, la cosa no estaba nada mal. Luego vino una serie de polémicas de si eso es paella o no lo es, que si las paellas son cosa sólo de Valencia y deben ser cocinadas como tal, etc. Puristas… Hasta donde yo sé una paella se la denomina de tal manera por estar cocinada en el utensilio llamado paella (aunque el término paellera también está admitido) y llevar como ingrediente principal arroz. Las paellas se han hecho siempre con aquello que se tenía en ese momento, pudiendo ser pescado, carne o verduras. Las combinaciones pueden ser miles. Luego están las paellas más típicas (aquí entraría la “paella valenciana”) que llevan unos ingredientes fijos. Punto.

Estaba en ese momento en España, casi a punto de dar a luz a Yuna, y al regresar a Japón nos trasladamos a Utsunomiya y allí no había Viva paella. Pero si lo hay en Yokohama ;) . Hemos recibido varias veces propaganda en nuestro buzón y alguna vez a punto a punto hemos estado de hacer un pedido, para probar, para que no se diga, pero claro está que si pedimos una paella no queremos una paella clásica, con pollo o con marisco. Esas ya las hago yo y, a falta de abuela, debo decir que las paellas se me dan bastante bien.

Paella de marisco que comimos ayer, antes de que Hideo se nos fuera por tres días.

No, no, si hacemos un pedido queremos algo diferente, y os aseguro que viendo el menú de Viva paella cosas diferentes las vais a ver. Puristas, absteneros a continuar leyendo.

Paella (o doria) de gambas y pollo con queso (esta me hace mucho…)

Paella de queso con curry (pues se ve estupenda)

Paella de carne de ternera (quizás la que menos tilín me hace)

Luego tienen muchos platos para acompañar o tapas (como todas estas empresas de comida a domicilio), como champiñones al ajillo, ensaladas (muchas con aguacate… también tienen un tipo de guacamole, lo que hace dudar del conocimiento en comida española por parte de quien idea el menú), croquetas, etc. Y cerveza, aunque antes tenían Moritz y ahora la han cambiado por Mahou…

Si nos animamos al final y hacemos un pedido, ampliaremos información ;)

Qué acabéis de pasar una buena semana !!

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Hace un año: Medicamentos infantiles

Hace dos años: Un bento de Hotto Motto

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Hace cuatro años: Qué dure la alegría !!

Hace cinco años: Kokura – 小倉市

Inauguramos…

… la época fría !!

Aunque el frío de verdad no ha llegado (mi adorado invierno) si que en las últimas semanas, a excepción de algún día un poco caluroso, hemos notado una bajada de temperatura. Todavía no es lo ideal para mi pero la cosa ya está mucho más agradable (me oiréis quejarme del calor pero nunca del frío).

Y con el fresco hemos inaugurado la nueva temporada en casa del ofuro (baño) y el nabe.

Habréis leído mucho sobre el tema ofuro en Japón, en si primero nos duchamos y enjabonamos fuera de la bañera y luego, ya limpitos, nos introducimos en la bañera de agua calentita para relajarnos. Bien, el tema es así, pero la verdad es que con el calor no apetece mucho el sumergirse en aguas calientes, además que con mi baja tensión el yuyu que me da es de alivio. Pero todo cambia cuando llega el fresquito !! Y es que ahora si apetece mucho, muchísimo.

Sales que se pueden poner (si se quiere) en el agua caliente de la bañera. Para verano también hay algunas que dan un efecto “frío” pero ya digo que en verano nuestro ofuro está fuera de actividad.

Así que hace un par de semanas quedó inaugurada en nuestra casa la nueva temporada del ofuro. Lo disfrutamos los tres pero Yuna especialmente, que le encanta el agua.

Y con el frío, como decía, también inauguramos la nueva temporada del nabe (o nabemono – 鍋物 ). Éste es un tipo de guiso que se suele cocinar en una olla (nabe) común en el centro de la mesa, en un hornillo portátil. Hay de muchos tipos, pero el que cocinamos en casa es el conocido como yosenabe (寄せ鍋), donde todos los ingredientes, ya sea pescado, carne, verduras, tofu, etc…, se cocinan juntos. Hay diferentes tipos de caldo (con miso o soja) que se puede hacer en casa (por ejemplo, mi suegra sirve nabe con caldo hecho por ella) o comprar ya envasado. Esto último hacemos nosotros y de esta manera podemos ir variando el tipo de caldo según queramos (un día con caldo de cangrejo, otro día chankonabe o el pasado sábado que comimos un nabe con caldo de tomate (una variante no muy japonesa pero no estuvo mal)).

En Utsunomiya, donde el invierno era bastante más frío que en Yokohama, era comida fija los fines de semana.

Pero lo mejor de este tipo de platos viene cuando te has comido todo y queda caldo sobrante. Es entonces cuando se le añade arroz o udon, y eso es la gloria !! Qué rico !!

Espero poder disfrutar de este par de placeres una temporada larguita (¿hasta marzo?… ¿abril?…)

Qué acabéis de pasar una buena semana !!

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Hace un año: Qué bien se está en casa…

Hace dos años: Primeros libros en japonés

Hace tres años: De premios va la cosa

Hace cuatro años: Bolitas de coco – Coconut balls

Hace cinco años: Kit Kat – キットカット

Los peores panellets…

… de la historia de Cataluña…

En este blog personal desde Japón (y recalco lo de “desde” y no “sobre”) hablo muchas veces de cocina y enseño platos que he podido cocinar y que han salido muy buenos. Me gusta mucho la cocina y la disfruto, pero está claro que una no nació enseñada. He tenido la suerte de tener una madre que es una artista de los fogones pero también es cierto que es una persona muy celosa de su cocina, a la que nunca le ha gustado que nadie ande por el medio mientras ella está en plena faena. Eso hizo que durante años comiera cosas exquisitas pero de cocinarlas por mi misma, nada de nada. Eso fue hasta que mi relación con mi ya señor marido estuvo más consolidada y me pusiera un poco seria con mi madre: “Mama, que nos vamos a acabar casando y yo sabré poco más que hacer un filete a la plancha”. Fue así como ella accedió a que empezara a ayudarla en la elaboración de algunos platos. Y ya casada, poco a poco hemos ido avanzando en el arte del cucharón. Pero está claro que para avanzar, algunas veces, te tienes que pegar un buen coscorrón y esto es lo que me pasó este pasado fin de semana. Lo que no esperaba es que esto me sucediera con un postre que he cocinado tantas veces con mi madre y luego yo sola, aquí en Japón: los panellets.

Este año he hecho panellets por partida doble. A Mireia, de The Inomatas, le había prometido que se los haría, y mis preñaditas no se quedan sin sus antojos. Como nos teníamos que ver el viernes, me puse manos a la obra el jueves. Me quejaba que la masa no me había quedado 100% bien, pero al final salieron unos panellets muy bonitos y muy buenos (Hideo y Yuna pudieron degustar un par de ellos).

Se los entregué a Mireia y luego me contó que hasta su marido, que es bastante anti-dulces, los elogió. Mil gracias !!

Pero la jornada panellera de este año no había acabado. Teníamos invitados el domingo, a Petitbolet y familia, justamente para celebrar un poquito de “Castanyada” todos juntos. Me puse manos a la obra el sábado: mezclé la almendra con azúcar (que este año utilicé tipo glas en vez del normal), ralladura de limón y un poco de patata hervida. Nada, como los hemos hecho toda la vida. Pero aquello era muy raro… un olor extremadamente dulce que me era muy extraño. Pensé que eran manías mías y continué con la labor. Al sacarlos del horno me llevé las manos a la cabeza: se habían derretido como si fueran de hielo. Eran casi las 11 de la noche, así que pensé en arreglarlos un poco como pudiera y dejarlos enfriar. Y ese olor… hmmm

Por la mañana, desayunando unas tostadas no paraba de pensar, y sentir ese olor extremadamente dulce que hasta náuseas me daba. Probé uno… Una vez se despertó Hideo le comenté que algo había fallado, que los panellets no sabían bien. Le di a probar uno. La cara que puso fue un poema, y soltó: “Joder, qué dulce… es malísimo! Qué ha pasado??”. Eso quería saber yo !! Qué podía haber fallado? Llamé a Petitbolet para comentarle que, claro estaba podían venir igual, pero que los panellets era una gran caca. Con risas quedamos que los dejaríamos tal cual y que juntas pensaríamos que error podía haber. No hizo falta, al final. Después de darle vueltas toda la mañana se me iluminó. Utilicé dos marcas de almendra distinta. Una la utilicé con los panellets de Mireia y otra, que me traje este verano de España. El fallo debía estar allí. Busqué en la basura el envoltorio y al final lo vi. Lo que parecía la almendra en polvo que siempre había comprado resultó ser una mezcla de almendra, azúcar, almidón y mil cosas más, para elaborar crema de almendras (estaba todo en francés). De ahí el olor extremadamente dulce !! Como para coger una hiperglucemia !!

El encuentro fue muy bien, nos reimos mucho con el fallo y Petitbolet dijo que. aunque rarunos, tampoco estaban tan mal. Aduladora, que eran una cataplasma mierdosa ;)

Lo que si está claro es que de los tropiezos aprendemos también.

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Hace un año: Inútiles !!

Hace dos años: Saltamontes en el supermercado

Hace tres años: Halloween Ume (and Nuria)

Hace cuatro años: Den Haag (parte 2 y final)

Hace cinco años: Kyoto – 京都 (3rd day) Segunda parte

El momento nattō

Si la semana pasada hablaba de un alimento de España que Yuna empezó a echar de menos (aunque ahora mamá hace un pan casero muy rico), también hubo un alimento que la niña echó de menos mientras estuvimos fuera de Japón: el nattō (納豆).

Mucho se ha hablado en los blogs sobre/desde Japón de lo que es el nattō, un alimento que deriva del resultado de la fermentación de la semilla de soja. Se suele encontrar en los refrigerados del supermercado, de muchos tipos y cualidades, y para consumir se debe remover efusivamente con los palillos, creando una masa de aspecto viscoso (hacer click para ver vídeo). Por estas tierras tienen la idea de que el nattō, junto con las umeboshi, no gustan para nada a los extranjeros, y es que el fuerte olor y sabor de esta comida, digamos, no es apta para todos los paladares. Curiosamente la mayoría de españoles que conozco por Japón si les gusta el nattō, y es que, sin ser lo mismo, es un sabor fuerte como lo puede ser un queso picantón. Pero una servidora entra dentro del topicazo y tanto el nattō como las umeboshi son dos alimentos que no me entran de ninguna de las maneras. También es cierto que el queso tampoco me gusta ;)

El summum de Hideo: nattō y huevo crudo, todo ello mezclado con el arroz. A mi el huevo áun, con un poco de soja, aunque no para tirar cohetes.

Pero a Yuna le CHIFLA !!! Le gusta tanto que cuando ve que papá, dejando un poco de arroz en el cuenco, va a la nevera, ya la tenemos entusiasmada gritando “nattooooooooooooo”. Es un momento que he bautizado como el “momento nattō” entre padre e hija.

Y claro, en España de esto no había (si no vas a tiendas especializadas en cocina japonesa, que de eso en la Mariña lucense no hay), pero ella tenía el nattō muy presente y cuando le ponía, por ejemplo, arroz con tomate y se lo mezclaba ella me decía que era nattō.

Ahora ya la tenemos toda contenta. Nattooooooooooooooooooooooooooooo !!!!

Qué acabéis de pasar una buena semana !!

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Hace un año: Popo-chan – ぽぽちゃん

Hace dos años: Un largo fin de semana

Hace tres años: Comida a domicilio

Hace cuatro años: KDD Bilbo 2008

Hace cinco años: Kyoto – 京都 (2nd day)

Haciendo pan en casa

Hace unos días, mientras estábamos en casa de mi suegra, hablando con mi madre en conferencia con Skype, esta le preguntó a Yuna, “Yuna, hi ha alguna cosa que anyoris molt d’Espanya?” (¿Yuna, hay alguna cosa que extrañes de España?). Yuna, sin pensarlo dos veces, soltó:

- PÀ !!!! (PAN !!!!)

Y es que la peque de la casa se ha convertido, en estos dos meses en España, en una forofa del pan. Cada día íbamos a comprarlo a nuestra panadería habitual y cada día le daban un bollo de pan para ella sola, que iba comiendo alegremente de vuelta a casa.

Aunque parezca mentira nunca he sido una gran aficionada a este alimento. Me gusta, me puede gustar mucho, pero si no hay pan no lo extraño. A quien le gusta mucho es a Hideo, aunque también vive perfectamente sin él, pero cuando ha ido a Galicia nos hemos reido mucho viéndole devorar pan (es que el pan de Ferreira es muy rico !!). Pero aquí en Japón no solemos comprar mucho, ya que solamente lo comemos por la mañana, en tostadas, y no cada día. Pero viendo lo mucho que le gustaba en Galicia el pan a Yuna, estuve pensando seriamente en hacer pan casero en casa.

Y ayer, martes, me puse manos a la obra y la cosa fue un éxito total. Muy sencillo de hacer y un resultado excelente. Así que me dispongo a compartir esta receta de pan con vosotros.

Ingredientes (para unos 5/6 panecillos)

  • 350 gr de harina de fuerza
  • 220 gr de agua tibia
  • 10 gr de levadura de panadero fresca
  • 6 gr de sal

Poner la harina en un bol y hacer un pequeño agujero en el centro en modo de volcán. En un cuenco aparte deshacemos la levadura con un poco de agua tibia. Una vez disuelta la añadimos a la harina junto con el resto del agua y la sal. Mezclamos todo bien hasta que la masa se separe de la pared del bol con facilidad (tener en cuenta que no todas las harinas son iguales por lo que si la masa queda un poco aguada , añadid más harina)

Sacamos la masa del bol y la amasamos sobre la encimera, previamente espolvoreada de harina. Esto unos 10 minutos. Una vez amasada la introducimos en el bol de nuevo y la cubrimos con un paño húmedo. Hay que dejar reposar hasta que la masa doble el tamaño (el tiempo depende de la temperatura de la estancia, pero puede ser entre una hora o dos).

Con la masa a punto podemos empezar a hacer bollitos, o barritas, o un pan grandote. Eso ya es a vuestro gusto. En mi caso hice unos bollitos, cinco para ser exactos. Precalentamos el horno a 190 º y introducimos el pan, que dejaremos horneando 40 minutos.

Y listo !!!!! El resultado fue este.

Yuna encantada y Hideo cuando lo probó dijo que estaba súper bueno (encima acompañado por unas deliciosas albóndigas con salsa de tomate). La próxima vez, ya sabiendo que la masa original queda bien, es mezclar con otros ingredientes (semillas, pipas, queso,… o mantequilla, para hacer panecillos de Viena).

Uno de los primeros electrodomésticos que compramos al casarnos fue una máquina panificadora, que poco usamos, al no gustarnos el tipo de pan que hace (tipo molde) y hace casi dos años que está recluida en un armario. Y creo que allí seguirá por largo tiempo :P

Qué acabéis de pasar una buena semana !!

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Hace un año: Cuando la napolitana no es napolitana y los churros no son churros

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