“Se nos van a comer”

Ya tenemos a Hideo de vuelta y por un tiempecito más largo :) . Lo que es su periodo de preparación para la empresa (porque es a lo que ha ido tanto a Alemania como a China, a prepararse) ya ha terminado.

Son muchas las impresiones que se ha llevado en el gran país asiático y eso que sólo ha estado una semana. Digamos que China… no le ha gustado demasiado, sobre todo después de haber estado en otros países como Filipinas o Vietnam (ambos por largas temporadas).

La ciudad de Shanghai, impresionante; edificios altísimos, grandes avenidas,… entremezcladas con casas viejísimas y barrios nada recomendables. El tráfico, un caos, aunque no sé si peor que el que sufrió en Vietnam; me contaba que, en plena autopista, había gente en bicicleta, que el taxista que lo llevaba, al peder el rumbo, paró justo en medio, para bajarse a preguntar (en la autopista !!).

Shanghai, foto extraida de la Wikipedia

Sobre la gente me decía que, si, ha estado sólo una semana, que no conoce todo China ni nada, pero que le ha dado la impresión que allí se mira mucho por el dinero y el negocio, que sintió más humanidad en la gente en Vietnam o Filipinas. Bajo mi punto de vista pienso que habrá de todo.

Lo que le impresionó mucho fueron los compañeros de la empresa en Shanghai. Muchos tenían cargos más altos que el suyo siendo muy jóvenes. Impresionado sobre todo por la increible preparación que tienen los trabajadores menores de 30 años, mucho mayor que los jóvenes de la misma generación en Japón. Me decía que hablan un inglés perfecto. No le extraña que China esté avanzando como lo está haciendo.

Por la noche del sábado y hablando con mis padres, mi padre le preguntaba por el trabajo en el país vecino y estuvieron hablando (conmigo en medio, de traductora) largo rato sobre esta última cuestión. “Se nos van a comer”, es a la conclusión que llegarón. Creo que ya nos están merendando, en realidad.

También mi padre nos explicaba la primera manifestación que ha habido en España de ciudadanos chinos, en Madrid, pidiendo más derechos para sus negocios. No sé decir, pero si una servidora siempre ha dicho que cuando vas a vivir a un nuevo lugar debes adaptarte a las circunstancias, te gusten o no, lo mismo pienso para ellos. No se puede dar carta blanca a unos si y a otros no, y menos dejar llevar el negocio como ellos lo llevarían en China o, incluso, lo llevan ya en España.

Veremos como acaba todo, que tal como esta yendo…

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Hace un año: El sábado vamos de boda

Hace dos años: Los elfos navideños atacan de nuevo

Hace tres años: Llegó la nieve !- Snow has arrived !

Hace cuatro años: Un día en Shinjuku (2ª parte) – A day in Shinjuku (2nd part)

Programación infantil japonesa

Hace ya mucho tiempo, cuando regresara a España después de mi primera estancia en Japón, hablé un poco de lo mucho que me había gustado la programación infantil en Japón. En concreto hablé de un programa, Okaasan to issho (おかあさんといっしょ), programa incluido dentro de la parrilla infantil de la NHK llamada Kids World.

Ahora con Yuna vemos algunos de estos programas, sobre todo tres de ellos, que dan seguidos: Inai inai baa! (いないいないばあっ), el anteriormente llamado Okaasan to issho (おかあさんといっしょ) y Miitsuketa ! (みいつけた!). Son programas donde los animadores o presentadores cantan (canciones infantiles) junto con los críos, cada programa tiene sus mascotas o les enseñan a hacer cosas cotidianas (lavarse los dientes, ponerse un pijama o utilizar el inodoro).

Una de las canciones que más le gustan a Yuna, que son muchas.

Son, en definitiva, programas completamente para niños. Y recalco lo de completamente porque una de las cosas que me fijé durante mi estancia en España, no sólo la vez pasada con Yuna sino ya cuando estaba embarazada, es la pobre programación infantil que tenemos. En palabras mayores, y a mi opinión, es una solemne porquería. Mayoritariamente es una parrilla de dibujos animados que, estoy segura, ni se han preocupado en mirar a que tipo de edad pueden ser adecuados. También debo decir que no siempre fue así, que yo recuerdo ver de pequeña programas maravillosos en la televisión, desde Barrio Sésamo al Dabadabadá (con su versión de los sábados, Sabadabadá), pasando por la Bola de Cristal. Pero parece ser que toda la buena imaginación utilizada para crear esos programas se agotó, teniendo que recurrir más tarde a presentadores que hablaban a los niños como si fueran adolescentes (después nos sorprendemos que los crios hablen como hablan…) o a Leticia Sabater (buff…) y para cuando ya la cosa no daba a más, venga dibujos animados, que tan sólo son niños…

Así que estoy muy contenta que Yuna pueda ver y disfrutar de estos programas aquí, en Japón, además que a mi tampoco me van nada mal, ya que el lenguaje que utilizan suele ser sencillo y puedo seguir, muchas veces, el argumento con facilidad. Nos sentamos las dos (o los tres, si papá tiene también ocasión) y cantamos y nos lo pasamos muy bien.

Ahora la ilusión que tengo es asistir con Yuna a uno de los conciertos que estos programas suelen dar. Nos perdimos el concierto de Okaasan to issho en Utsunomiya el pasado Julio (estábamos en España) pero el siguiente que nos pille cerca no se nos escapa ;)

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Hace un año: Fruta !!! – フルーツ (果物) !!!

Hace dos años: Grandes cambios en Japón

Hace tres años: Comida japonesa en España

Hace cuatro años: Si fuera…

Primer hanami – 初めての花見

Primer encuentro con los cerezos en flor de Japón.

Finalmente este fin de semana no fuimos hasta la localidad de Sakura a comer nuestro bento bajo los cerezos. Lo haremos esta semana. La razón es que, al estar un poco más al norte, los cerezos no están al 100% en flor, así que nos armamos un poco de paciencia y esperaremos unos días. Pero para ir haciendo boca hice unas bonitas fotos de algunos cerezos en Utsunomiya.

Este domingo pasado hubo elecciones y Hideo fue a votar. Fuera del recinto, junto a un pequeño río, había unos pocos cerezos. Tampoco estaban al 100% pero se veían muy bonitos. Podéis ver todas las fotos en mi cuenta Flickr.

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Hace un año: Hanami de día y de noche – 花見と夜桜

Hace dos años: La Mona de Pascua

Hace tres años: Kofun – 古墳

La fragancia del kinmokusei – 金木犀の香り

Muchas veces los recuerdos no vienen sólo ligados a las imágenes, ya que nos pueden llegar a través de otros sentidos. Durante estos días de octubre el pasear por la calle hace que mi mente se transporte a hace justo un año, cuando pasaba junto a Hideo y su familia los últimos días en Japón, antes de ir a España para acabar de pasar el embarazo. Normalmente, después de comer en casa de los abuelos, a Hideo y a mi nos gusta ir a dar un paseo por la zona. Y paseando me vino a la nariz un aroma que nunca había conocido, un aroma dulzón aunque no pesado, que recuerda enormemente al melocotón o al albaricoque. Es la fragancia del kinmokusei (金木犀).

Y durante estos días el aroma vuelve a impregnar las calles. Muchas casas con jardín suelen tener uno de estos árboles. No me extraña, ya que el olor que desprenden es fantástico, muy intenso, y hace que me vengan a la mente maravilosos recuerdos.

El kinmokusei es el árbol de formas redondeadas. Al sentir el olor, si te fijas, sueles encontrar fácilmente su presencia en algún jardín.

Las flores son muy pequeñas y abundantes.

Este fin de semana, que es de tres días (el lunes, día 11, es el Día del Deporte y es festivo), vamos hasta la prefectura de Chiba, a ver a la familia y a los amigos, así que seguramente (o seguro) estaré inactiva. Pero el martes, volvemos a estar por aquí !

Qué paséis un buen fin de semana !!

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Hace un año: The number 18 llegó… y pasó…

Hace dos años: Bruselas – ブリュッセル (Parte 6 y final)

Hace tres años: Ya en España – In Spain

Carnet de conducir japonés

Ya lo tengo en mis manos, y desde hace algo más de una semana.

Obtener el carnet de conducir japonés no es nada complicado en nuestro caso, como bien explicó Enekochan en su blog. Gracias a un tratado entre varios países, en los que España está incluido, si tienes licencia de tu país de origen no hace falta examinarte de nuevo para obtener el carnet en Japón. No es más que un simple trámite y, por lo que pude leer anteriormente de otros españoles que lo han obtenido, muy rápido, pero a nosotros, para llevar la contraria, nos llevó más tiempo.

La semana pasada, en concreto el jueves día 23, era festivo en Japón pero Hideo fue a trabajar, cambiando ese festivo por librar el martes 21. De este modo podía ir conmigo hasta la ciudad de Kanuma, donde se encuentra centro para la obtención de licencias de conducir de la prefectura de Tochigi. No era la primera vez que íbamos ya que también fuimos en Agosto, cuando llegamos.

En esa primera visita y después de esperar casi dos horas, el policía que nos atendió nos llevó a una sala donde examinó todos los documentos que llevé. Me informó que me faltaba la traducción oficial de mi licencia (que se puede conseguir a través de la Embajada o de la JAF) y que sin ella no me podían hacer el carnet. Aquí se hubiera acabado todo pero no… El policía tenía ganas de preguntarme cosas y de escribirlas en, lo que parecía, un formulario. Mientras hojeaba mi pasaporte me preguntó en cuantos países había estado. Se los enumeré y él los fue apuntando en la parte de atrás del papel.

- Ahhh… Los Estados Unidos… ¿dónde está el sello en el pasaporte?

- No está en este pasaporte, sino en el anterior que tuve…

- Ohh… (cara de decepción)

- De los demás no hay nada en el pasaporte porque son países de la UE.

- Si… si…

Bueno, una situación bastante cómica pero que nos hizo perder bastante tiempo.

En las siguientes semanas pude conseguir la traducción de mi licencia gracias a la JAF, así que volvimos al centro la semana pasada, como ya apunté anteriormente. Otra vez largas esperas hasta que nos atendió, esta vez, una señora policía. Y otra vez preguntas y más preguntas y esperas y más esperas (en las que aproveché para dar de comer a Yuna, que la pobre venía con nosotros esta vez). Hubo un momento en que la policía entró en la habitación donde esperábamos y me preguntó si aquella era mi primera licencia, si la había renovado alguna vez. Contesté que no, que la primera. Puso cara rara y volvió a salir. Esperamos unos minutos y de repente se me iluminó. Cuando obtuve la licencia expliqué en una entrada sobre un error en mi segundo apellido y que me habían tenido que hacer el carnet de nuevo. Se lo comenté a Hideo, que fue a avisar a la policía. La señora entró y empezaron, de nuevo, las preguntas surrealistas.

- ¿Por qué se equivocaron al escribir el nombre en la licencia?

- Era un error que venía de lejos. Intenté corregirlo antes de que me hicieran la licencia pero finalmente me la hicieron mal, así que tuve que solicitarla de nuevo.

- Si, pero ¿cómo se pudieron equivocar?

- Como digo, lo intenté corregir en dos ocasiones.

- Si… pero es algo oficial, no se pueden hacer esta clase de errores. ¿Cómo pudieron continuar escribiendo su nombre mal?

- (mirando a Hideo y ya un poco harta). Porque serían tontos. Y yo que sé !!

Tras un “hmmmm…” nos indicó que esperásemos fuera y que ya nos avisarían de nuevo… tras una hora más o menos de espera más. Luego la cosa fue más rápida: revisión de la vista, donde al ver que soy bastante miope la policía, muy lista, me informó que nunca olvidara las gafas (no podría olvidarlas ya que sin ellas ni el coche podría encontrar); fotografía, hecha por el señor policía del primer día; y entrega del carnet, junto con breve explicación de que hacer en caso de accidente y unos panfletos informativos.

En fin, que se hizo largo pero ya la tenemos. Ahora me queda practicar algún fin de semana, ya que como algunos sabréis la conducción en Japón es por la izquierda, con el volante del coche a la derecha, lo que puede ser un poco complicado al principio.

Qué paséis un buen fin de semana !!!

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Hace un años: Invitación de la Embajada de España

Hace dos años: Recuerdos

Hace tres años: Ya en España – In Spain

Baby room

Imaginaros que estáis con la familia pasando el día en un centro comercial. En lugares así, si no os cansan, podemos estar varias horas; varias horas donde nos entran ganas de ir al baño o hambre. Los mayores lo tenemos fácil, pero ¿qué pasa cuando hay bebés? Lo que hacemos en España es, o bien llevar un biberón en un termo (con la consiguiente carga) o bien pedir en una cafetería o bar que nos calienten un poco de agua. Y si hay que cambiarlo, rezar para que en baños públicos hayan cambiadores, y si los hay, que estos sean un poco cómodos (tengo alguna anécdota que son todo aventuras). En fin, que tanto para dar el bibe, como el pecho o o que sea, puede ser un poco complicado a veces, aunque siempre nos las podemos apañar.

Una comodidad que he encontrado aquí en Japón es la existencia en muchos centros comerciales de las llamadas baby room. Ya en Ebina, estando embarazada, entramos para curiosear en una de ellas. Suelen estar en las zonas donde se venden artículos para bebés o niños. Hay cambiadores (muy cómodos, acolchados), agua caliente y limpia para preparar biberones, sillas o sillones para que las mamás estén cómodas mientras alimentan a las fieras y, para las que dan pecho y quieren más intimidad, habitaciones (separadas por una cortina, normalmente).

Hace un par de semanas, mientras estábamos en el Fukudaya, tuvimos un pequeño percance con Yuna y es que no sólo hizo caca, sino que estaba invadida de caca. Fuimos inmediatamente a la baby room para cambiarla. “Mayday, mayday !!“, decía yo. Me reí mucho con Hideo que, ante tal invasión, me preguntaba “Pero esto es normal??? Dios….“. Ay, hijo, y la que te espera. Menos mal que siempre llevo algo de ropa limpia y la pudimos asear completamente. Luego, aprovechando estar allí, me senté a darle un biberón, mientras Hideo hacía algunas fotos (ya que no había mucha gente).

Uno de los sillones (en el lado opuesto hay más, donde estaba yo dando el biberón a Yuna), y los cambiadores. En ese momento sólo había una señora con su bebé. A la derecha hay una pequeña habitación donde se puede dar el pecho.

El calentador de agua y un grifo con agua caliente y fría.

Y los cambiadores, acolchaditos y muy cómodos.

Chapeau !!

Qué paséis un buen fin de semana !!!

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Hace un año: La política en Japón (segunda parte)

Hace dos años: La tomatina en Japón

Hace tres años: Llegada a Japón y Roppongi

おなかに赤ちゃんがいます

Onaka ni aka-chan ga  imasu

O lo que es lo mismo, “llevo un bebé en mi vientre”.

Este llavero, que ya nos mostró Nora hace casi un año en su blog, ha estado colgado de mi bolso durante los últimos meses, tanto en Japón como en España (aquí más por adorno que no por otra cosa). De hecho tengo dos: uno que nos dieron en la estación de tren de Ebina y otro (el de la foto) que nos dieron en el ayuntamiento. La finalidad de dicho llavero es que, al verlo colgando del bolso, la gente ceda su asiento a la embarazada. Y la pregunta que surge es… ¿y realmente tiene efecto? Mi respuesta es que tiene el mismo efecto que en España, al entrar en un transporte público con barriguiña ocupada: a veces si, a veces no.

Recuerdo especialmente dos casos, opuestos ellos. El primero cuando, yendo a Chiba, entramos en el vagón del primero de nuestros trenes y Hideo y yo nos dirigimos a la zona de asientos reservados, los cuales estaban ocupados, por lo que no nos queda otra cosa que quedarnos de pie. En frente tenía a una señora mayor que, al ver el llavero, se levantó inmediatamente y me cedió el lugar. Agradecí el gesto con un sumimasen y me senté, que bien me iba debido a los mareos del tsuwari.

Otro caso, esta vez volviendo de Chiba en dirección a Kanagawa, fue cuando en los asientos reservados, que estaban también ocupados, teníamos delante nuestro a un señor que estaba ocupando dos lugares… El susodicho señor no sólo tenía el trasero bien acomodado sino que tenía la desfachatez de mirar mi llavero y, a continuación, mirarme a mi y la barriga (estaba casi de cuatro meses y todavía no abultaba). Hideo iba maldiciendo:

- Será maleducado…

- Tú no te preocupes !! Dame tiempo…

- ¿Estás mareada?

- Si, por eso dame tiempo a que me maree más y, a lo mejor, le vomito encima.

El señor tuvo suerte ya que bajó dos paradas más tarde, pudiendo sentarme en uno de los asientos.

Así que mi conclusión es que la iniciativa es buena, aunque tanto en un lugar como en otro podemos encontrarnos con indivíduos a los que les da igual. Qué lástima…

Japón y racismo

Durante esta semana he podido ir leyendo diversas entradas en otros blogs sobre los incidentes provocados por extranjeros durante la noche de Halloween o los provocados por japoneses nacionalistas con protestas por dicha “celebración” (protestas de carácter totalmente racista). Muchos comentarios, la mayoría en contra de dichos actos, pero hubo uno de ellos que decía “A ver si os vais haciendo a la idea de que los japoneses SI son racistas”.

Así como cogería a los extranjeros vandálicos de la Yamanote y a los japoneses ultras y les haría mi ya popular “pam pam al cul”, dicho comentario también creo que se lo merece: pam pam al cul. Y es que hay muchísima diferencia en decir “los japoneses son racistas” o “en Japón hay racismo”. Una enorme diferencia, y si no os dais cuenta cambiad la palabra japoneses por vuestra nacionalidad y tal vez la veáis.

Sería de tontos o ingenuos el pensar que en Japón no hay racismo. Por supuesto que lo hay, de la misma forma que lo hay en España (y la pongo de ejemplo porque Japón y España son los dos países donde he residido y de los cuáles puedo hablar con cierto conocimiento). El racismo es, por desgracia, una de la malas cualidades que puede adquirir el ser humano.

¿Me he encontrado con actos racistas hacia mi persona durante mi estancia en Japón? La verdad es que muy pocas y, puedo decir además, que sin importancia (al menos yo no se la doy, que de las cosas malas prefiero pasar). No me como el coco con ello. Ahora mismo recuerdo que, un día que Hideo y yo volvíamos del hospital (durante mi mala racha), yo me sentí cansada por el camino y nos sentamos en unos bancos. A mi lado tenía a un señor quien por el olor que desprendía, se podía intuir que iba bastante bebido. Murmuraba y entre esos murmullos pude entender, con mi bajo nivel de japonés, palabras como “gaijin”  (extranjero/a) y “kuso” (mierda). Siendo la única extranjera a 20 metros a la redonda, pude darme cuenta que se refería a mi. Lo que hice fue levantarme y cambiarme de lugar, pensando que dicho señor, además de alcohólico, era un racista e imbécil por destrozarse el hígado.

Este podría ser un ejemplo, pero dichas vivencias no me hacen pensar que 128 millones de habitantes son racistas. Pienso que ese señor es racista. Pienso que los japoneses nacionalistas de las protestas son racistas. Pienso que los de las furgonetas negras son racistas. Pero no todo un país, porque sería una afirmación no correcta.

Habrán casos sucedidos a extranjeros residentes en Japón de índole mucho más fuerte que los míos. Claro que si, pero antes de acusar a toda una nación miremos un poco a la nuestra y pensemos en lo que nos pueden explicar los extranjeros viviendo en nuestro país, si es todo tan sumamente maravilloso.

Y con esta entrada, provocada por una noche de insomnio, os deseo a todos un buen fin de semana !!!!

Grandes cambios en Japón

voto

El día de ayer fue un día en que la Historia de Japón sufrió un gran cambio, en lo que su Historia política se refiere. Después de 50 y tantos años con el mismo partido político en el poder (Partido liberal Democrático o Jiminto 自民党), la cosa dio un giro de 180 grados en las elecciones de ayer a favor del Partido Democrático de Japón (Minshuto 民主党). Era algo que ya se veía venir…

No voy a entrar en que partido es mejor o peor, ya que la verdad poco sé. Lo que si sé es que a veces los cambios son buenos, que tantos años en el poder hace que los políticos se duerman en la parra y se crean los dueños del cotarro. La única pega que veo, siempre bajo mi ignorante punto de vista, es que la victoria del Partido Democrático ha sido demasiado abrasadora. No ha sido por una mayoría absolutísima pero casi casi, y éso también puede ser peligroso, ya que otorga demasiado poder desde el principio. Pero ya que como no japonesa nacionalizada no pude votar, pues doy mi singular voto de confianza a este nuevo gobierno. A ver si de lo que prometieron cumplen algo (ya no digo todo que éso es utopía ;) ), que hay algunas cosas que nos pueden venir la mar de bien.

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Quiero aprovechar esta entrada para pedir perdón por no postear con mi habitual regularidad la semana pasada ni contestar a los comentarios, como siempre suelo hacer. He estado bastante fastidiada de nuevo y aunque ahora estoy mucho mejor, me estoy aún recuperando. Desde aquí os pido un poco de paciencia :)

Muchísimas gracias !!!!

La política en Japón (segunda parte)

Estamos en plena campaña electoral y es que este domingo se celebran las elecciones. Esta vez son para elegir nuevo gobierno y parece ser que eso de nuevo va a ser cierto. Si el anterior era malo, el que viene no sé como será… ay ay ay.

En las televisiones podemos ver durante estos días diferentes debates entre los presidentes de los partidos más importantes de Japón. Debaten entre ellos, se pueden tirar más o menos trastos. También algunos de los políticos importantes visitan los mercados y hablan con la gente y les prometen a saber qué. Pero todo ésto es más o menos lo que estamos habituados a ver.

Lo divertido (irónicamente hablando) viene en el momento de hacer campaña en la calle, dando discursos y haciendo esas promesas que todo político hace (y pocos cumplen…).  Aquí no se reserva un pabellón de deportes (por ejemplo) y se da un míting ante las personas que, voluntariamente, han entrado en el recinto. No, no, no. Aquí se coge un par de pancartas, unos micrófonos y un par de altavoces bien potentes y se van por las calles o estaciones a romper los tímpanos de los transeuntes.

Campaña electoral en Japón

Éstos, tomados desde el edificio donde viven mis suegros, iban un poco más preparados, con furgón incluido. Lo divertido es ver a quien están hablando… nadie se detenía a escucharlos.

Y es así como te los encuentras, pegando voces desde un camión o bien a pié, uno pegando voces y dos que sostienen las pancartas (trabajo divertido) y lo bueno es que en la mayoría de los casos casi nadie se para a escucharlos, por lo que, a mi manera de ver, es una pérdida de tiempo y un aumento de la contaminación acústica.

Menos mal que ya se termina…

Para leer la primera parte de la política en Japón, haz click aquí.

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